elsoldetampico
Análisislunes, 13 de abril de 2026

Claroscuro / Hollywood y la identidad

Síguenos en:whatsappgoogle

Bien por Tamaulipas.

LO OSCURO. La industria de Hollywood tiene una habilidad muy clara, cuenta historias que se meten en la piel de la gente y terminan moviendo algo más profundo que el simple entretenimiento. 

Comparemos dos casos que, en teoría, caminaban en la misma dirección, aunque terminaron en lugares… algo distintos.

Pero lo que vino después fue otra cosa. En Escocia, la gente se apropia del relato. El “freedom” deja de ser una frase de cine y se vuelve grito colectivo.

Entre 1995 y el año 2000, el turismo en sitios ligados a Wallace sube más de 300%. En 1997, el referéndum para recuperar el Parlamento escocés obtiene 74.3% de apoyo. En 1999 vuelve a instalarse después de casi 300 años. La película termina metiéndose en la identidad de un país.

El contraste.

En 2006, el mismo Mel Gibson lanza Apocalypto. Una película hecha en lengua maya, ambientada justo antes de la llegada de Hernán Cortés en 1519. Costó alrededor de 40 millones de dólares y recaudó cerca de 120 millones. Visualmente potente, intensa, incómoda por momentos.

¿Y la identidad?

Con ese contexto, una película como Apocalypto parecía perfecta para prender algo similar a lo que pasó en Escocia.

Y simplemente eso no sucede.

La película genera conversación, análisis, hasta polémica. Aunque se queda ahí. No hay apropiación masiva. Nadie sale a la calle con una frase que resuma todo. Nadie convierte la historia en bandera cotidiana.

La razón tiene fondo.

Escocia encuentra en William Wallace una figura inspiradora, héroe, enemigo definido, causa simple. 

México es otra cosa. En 2020 el país supera los 126 millones de habitantes según el INEGI, con una identidad hecha de muchas capas; pueblos originarios, virreinato, independencia, revolución, modernidad.

Aquí la historia no cabe en un solo personaje ni en una sola consigna. Mucho menos en indigenismo.

Además, Apocalypto muestra grandeza, aunque también muestra violencia interna, sacrificios, conflictos. Eso complica que la gente la adopte como símbolo limpio de orgullo. No es una épica sencilla.

Sin embargo, hay un dato que revela mucho.

Hollywood sí logra meterse en la identidad mexicana… pero no por el orgullo de esos antepasados.

En 2015, Spectre, con Daniel Craig como James Bond, abre con un desfile de Día de Muertos en Ciudad de México. Ese desfile, en la vida real, no existía como tal.

En 2016 se organiza el primero inspirado en la película. Asisten cerca de 250 mil personas. Para 2019 ya supera el millón.

Ahí sí hay adopción inmediata.

Entonces queda clara la diferencia.

Escocia toma una historia y la convierte en identidad política, cultural y emocional. México recibe una narrativa alineada con un discurso oficial desde 2018, aunque la procesa con distancia. En cambio, adopta sin problema una expresión estética que encaja con algo que ya forma parte de su cultura.

Hollywood propone. Cada país decide qué hacer con eso.

¿Pues no estábamos así de orgullosos de la carga genética de los venidos de Aztlán y del pueblo azteca?

COLOFÓN: Sólo un dirigente político entendió el mensaje y supo aplicarlo a cabalidad.

Alito Moreno.

No, no se enfundó el penacho de Moctezuma, pero sí se vistió de muerto… y ya entierra para siempre al antes eterno PRI

40 millones de dólares… bien invertidos.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

ÚLTIMAS COLUMNAS

Más Noticias