Del inolvidable amor
Crecí pensando que el amor empezaba y culminaba con el beso de tres segundos en las películas en blanco y negro que veía por televisión o que era la mano que franca y abierta se extendía en medio de la multitud para albergar sólo a otra mano entre mil
Julia Meraz Miguelena
Poco tiempo después, cuando ella había sanado, él murió inesperadamente y ella nunca volvió a sonreír.
La vida en muchas formas supera cualquier ficción, la escena antes descrita es real, sucedió en verdad, me sucedió a mí.
Sea en el rincón de una cantina, en la soledad de una cama vacía o sobre la lápida de una tumba fría, al amor se le canta, se le recita...se le idolatra.
Y me propuse encontrar el amor. Amor de almas que difiriera del juego de camas, queperenne e inmutable se acogiera a los tiempos postreros donde la piel marchita y el calor de primaveras pasadas no hicieran mella.