Tomemos un café
Amar después de amar es la acción propia del eterno enamorado
Julia Meraz
Tomemos un café, ven siéntate aquí junto a mí, por favor... siéntate sin prisas que no te quitaré mucho tiempo... sí, ya sé que estás ocupado, sé que debes trabajar, que los niños deben ir al colegio y que el coche hoy no quiere arrancar.
Sí sé que se te hace tarde y el café se ha enfriado. Vete pues, sal al mundo y quédate tranquilo que cuando regreses el café te estará esperando...
Caminantes errantes y errados que deambulan sin destino común, durmiendo bajo el mismo techo y en el mismo lecho, donde la infelicidad hace su aparición antes que la infidelidad.
Y he aquí que algo tan sencillo y barato como el charlar un momento en torno a una taza de café puede hacer la diferencia entre el olvido y el amor después del amor.
Escuchar al ser amado, sencilla acción capaz de salvar una relación que encerró poesía alguna vez y que por falta de riego hoy se encuentra en el precipicio del olvido.