El universo de Maxwell | Victoria Chagoya
El desarrollo de programas de maestría y doctorado en ciertas áreas científicas, en México, inició apenas a mediados del siglo pasado. En esta ocasión comentaremos sobre la vida de una de las mujeres pioneras en la investigación en bioquímica en nuestro país.
ESTUDIOS BÁSICOS
ESTUDIOS SUPERIORES
LABOR CIENTÍFICA
MACHISMO Y FEMINISMO
VIDA PERSONAL
Victoria ha permanecido felizmente casada por más de cincuenta años con el ingeniero civil Antonio Sánchez, con quien tiene una hija. Se considera una persona muy feliz y agradece a su esposo y a su hija el apoyo que le han dado para desarrollar su actividad científica.
La persona que más admira es su madre, a quien siempre ha considerado alguien digna de reconocimiento, quien siempre procuró el bienestar de su familia. También admira al Dr. José Laguna, debido a que fue fiel a su vocación de impulsar la ciencia en México.
MENSAJE
rechavarrias@upv.edu.mx
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónVictoria Chagoya Hazas nació en la Ciudad de México un 25 de diciembre. Es la menor de los tres hijos del matrimonio formado por el licenciado Cutberto Chagoya Robles y Victoria Hazas Flores, originarios de Oaxaca. Su padre trabajó en la Suprema Corte de Justicia como secretario del ministro Eduardo Vasconcelos, y también fue Secretario General de Gobierno en su estado natal.
Su padre –acorde con la época– era muy estricto, y en varias ocasiones le comentó a Victoria sobre su gusto por la química. Su madre era una persona muy buena y sencilla, quien siempre buscó lo mejor para su familia. Su infancia –al igual que toda su vida– transcurrió en la Ciudad de México. Sus hermanos salían a jugar con sus amigos a la calle, por lo que ella se quedaba en casa a jugar con sus muñecas. Las vacaciones familiares siempre las pasaba en la ciudad de Oaxaca. Desde el momento que aprendió a leer, Victoria se interesó por los cuentos y las novelas.
Su madre la inscribió en una escuela particular pequeña, de unas profesoras de San Luis Potosí que se llamaba “La Mujer Mexicana”. Recuerda con cariño a su maestra de tercero a sexto año, quien además de ser la directora y una excelente profesora, les dejaba bastante tarea, por lo que no le quedaba demasiado tiempo para jugar.
Victoria concluyó la primaria con excelentes calificaciones, y recuerda que cuando la directora le sugirió a su padre que le diera un regalo, éste le contestó que no tenía por qué, ya que ella simplemente cumplía con su obligación de estudiar y salir bien en la escuela.
Ingresó a la Secundaria No. 2 de la Ciudad de México, una escuela pública, y sintió el cambio, ya que pasó de tener la misma maestra por cuatro años, a cinco profesores por año. Posteriormente, ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria No. 1 de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Aquí vivió otro cambio importante en su formación académica, ya que en la secundaria se educó bajo una estricta disciplina, mientras que en la preparatoria tenía una completa libertad para asistir o no a clases.
Victoria ingresó a la Facultad de Ciencias Químicas de la UNAM (ubicada en esos años en el pueblo de Tacuba). Aunque también le gustaba la medicina, su hermano ya se había inscrito en esa carrera, por lo que se decidió por la de Química Farmacéutica Bióloga. Sus clases transcurrían en un lugar muy agradable, con bellos jardines.
Su tesis de licenciatura la desarrolló en un laboratorio de la misma facultad, dirigida por el Dr. José Giral, investigador español que llegó a México en esa época. Este trabajo representó un parteaguas en su vida académica, ya que la experiencia de investigar un tema, realizar experimentos, interpretarlos y obtener conclusiones, influyó para que se interesara por la labor científica.
Después de graduarse en 1953, comenzó a trabajar en la División de Investigación Biológica de la Industria Nacional Químico Farmacéutica, ubicada en el Instituto Behring (el cual fue intervenido a los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial). En este laboratorio Victoria empezó una etapa muy importante de su vida. La estancia en la División de Investigación fue de tres años, ya que posteriormente el Instituto Behring fue devuelto a sus propietarios.
El Dr. José Laguna, quien fungía como director de investigación en el Instituto Behring, se incorporó como Jefe del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina –recién trasladada a Ciudad Universitaria–, y la invitó a trabajar con él en la Facultad de Medicina de la UNAM, en abril de 1957. Debido a su interés en la investigación, Victoria solicitó una beca a la Sociedad de Mujeres Universitarias de Estados Unidos, y asistió a la Universidad de Wisconsin, en 1959, para trabajar con el Dr. Alfred Kennan. Posteriormente, realizó otra estancia de investigación, en esta ocasión en la Universidad de San Luis Missouri, en 1963, con el Dr. Maurice Green.
Victoria pensaba inscribirse en el doctorado en los Estados Unidos, pero recibió una carta del Dr. Laguna, en la que la invitaba a regresar debido a que se había iniciado el posgrado en Bioquímica en la Facultad de Química. Estudió el doctorado en Bioquímica, como parte de la primera generación de posgrado en esa área, bajo la tutoría del Dr. Laguna, en la línea de investigación de del metabolismo intermedio principalmente en hígado. Obtuvo el grado de Doctora en Bioquímica en julio de 1971.
El trabajo de Victoria Chagoya se basó, al inicio de su carrera, en encontrar una sustancia que mejoraba la hepatotoxicidad, y después de años de trabajo, pudo proponer un tratamiento para la cirrosis y el cáncer hepatocelular, consideradas actualmente incurables. Estos descubrimientos han permitido avanzar en los mecanismos de su desarrollo, brindando así nuevas oportunidades de tratamiento y apoyando a las personas que las padecen.
Su interés por aspectos biomédicos la ha llevado a colaborar con varios centros hospitalarios como el Hospital Infantil, el Instituto Nacional de Pediatría, el Hospital de Petróleos Mexicanos y el Instituto Mexicano del Seguro Social. Además, ha participado en la formación de alumnos de las facultades de Química, Medicina y Ciencias, de la UNAM, en los niveles de licenciatura, maestría y doctorado. Asimismo, ha colaborado activamente en conferencias de divulgación de la ciencia.
Victoria Chagoya obtuvo el Premio de la Academia Nacional de Medicina "Dr. Eduardo Liceaga" en 1974; el Premio Canifarma 1996 de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica en 1996; el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en 2004, y el Premio en el Área de Innovación Científica "Mujeres Mexicanas Inventoras e Innovadoras" en 2007, entre otros reconocimientos.
Aunque reconoce que nunca ha sufrido discriminación ni acoso, sí ha visto a varias compañeras padecerlo. Victoria considera que el feminismo bien llevado, y con igualdad de oportunidades y de remuneraciones, es un avance importante de la sociedad, por lo que hay que cuidar que no se desvirtúen sus objetivos principales por actitudes deshonestas y poco éticas.
Profesa la religión católica y considera que sus principios han sido básicos en su vida. Le gusta leer, sin embargo, ya no lee novelas en sus ratos libres, pues el material de lectura de sus investigaciones es demasiado. Le encanta convivir con su familia y escuchar música cuando es posible. Victoria le da gracias a Dios por la vida que le ha concedido, ya que alcanzó la plenitud en el aspecto personal, familiar, social, profesional y espiritual.
A los estudiantes les recomienda que sean conscientes de que todos tenemos una misión en la vida, como maestros, artistas, doctores, padres o madres de familia, investigadores, etc. Mientras más pronto la detecten, más rápido empezarán a prepararse para llevarla a cabo, y esto contribuirá a su plena realización y felicidad. Dejemos aquí el reconocimiento para la Dra. Victoria Chagoya, pionera de la investigación de bioquímica y de la preparación de alumnos en posgrado en México.