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En los últimos veinte años, la era digital viene otorgando innumerables beneficios para los usuarios a nivel individual, así como a las empresas que, con el fin de mejorar los servicios tanto como los sitios web, plataformas de redes sociales, programas y otros recursos en línea recopilan y almacenan información de identificación personal de los usuarios y otros datos relevantes, estos datos incluyen: dirección IP, los nombres de las personas, la información de contacto, la edad, la dirección física, el correo electrónico, datos biométricos, números de tarjetas de crédito y el comportamiento en línea y en la vida real.
En ese sentido, es importante entender que los términos “privacidad de datos” y “seguridad de datos” se suelen usar de forma intercambiable, pero significan cosas distintas, ya que la seguridad de datos se refiere a prevenir accesos no autorizados, robos y fugas, mientras que la privacidad de datos se refiere a prevenir usos no autorizados y divulgaciones de datos personales y confidenciales, por tanto, la seguridad de datos es vital para prevenir las fugas de datos y los ciberataques, mientras que la privacidad de datos es esencial para mantener la confidencialidad y proteger los derechos de privacidad de las personas.
Todos los días recibimos mensajes en las redes sociales como Facebook y en internet que determinado artículo o servicio es gratis y nos preguntamos, ¿cómo es posible que sea gratis?, esto es porque el producto somos los usuarios, en razón de que este producto en realidad son nuestros datos, ya que a través de su análisis y cruce, se puede llegar a conocer y elaborar perfiles de usuarios o consumidores muy completos, que permiten a terceros dirigirnos sus mensajes de una manera mucho más personalizadas y con mayor capacidad de impacto y de conducirnos a realizar alguna acción determinada.
En este contexto, la protección de datos personales es esencial para resguardar nuestra esfera más íntima, aquella que define nuestra esencia como personas y evitar ser vulnerables a la extorsión o discriminación, los datos personales se entienden como la información gráfica, alfabética, numérica o geométrica que da rastro de quién somos, son pistas que nos identifican en el presente o en el futuro, detalla Ana Guadalupe Olvera Arellano, doctora en Derecho y académica de la Universidad de Guadalajara.
Proteger estos datos es esencial, ya que implica resguardar nuestra esfera más íntima, aquella que define nuestra esencia como personas, esta protección viene dispuesta con la “autodeterminación informativa”, es decir, el derecho que tiene toda persona de compartir la cantidad de información personal con quien quiera y como quiera, “este derecho nos obliga a ser responsables de la información que compartimos para evitar sorpresas”, explica Olvera, quien también es experta en la portabilidad de datos personales en el sistema de salud.
Y es que, se considera que los datos son algo así como el petróleo del siglo XXI y, ciertamente, en muchos casos, cuando estamos frente a servicios o aplicaciones de uso gratuito, la moneda de cambio empleada son nuestros datos personales; si queremos suscribirnos a un newsletter de algún tema que nos interese o a una web de nuestro interés para mantenernos informados, en primera instancia entregamos nuestra dirección de email y nuestro nombre o nombre de usuario, eso en los datos que damos de forma consciente, porque hay otra información personal de la que muchas veces no somos conscientes de estar compartiendo (información, muchas veces recogida por las cookies técnicas).
En el momento que pretendemos reducir la cantidad de datos personales que podemos compartir por internet, el primer paso es leer las políticas de privacidad y de cookies de los sitios que visitamos, el segundo paso es configurar de manera restrictiva las opciones de privacidad de nuestros perfiles de usuario, un tercer paso es rechazar las cookies innecesarias (o configurar el navegador para que las bloquee por defecto), un cuarto paso es ser conscientes de qué información personal compartimos y dónde y, finalmente, estar informados respecto a las ciberamenazas para nuestra privacidad digital.
Concluyendo, para mantener los datos personales a salvo de amenazas, ya sean virtuales o de otro tipo, es un reto extremadamente complejo, toda vez, que las técnicas y metodologías de captación, modificación y robo de información están cada vez más refinadas, sin embargo, es esencial tener presente que la protección de datos personales es un derecho asegurado por ley específicamente abordado en el artículo 16 de la Constitución Mexicana caracterizándolo así, como una garantía individual, así como la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares que entró en vigor el 22 de diciembre de 2011.