Alfa y Omega / Feliz domingo
Y mire usted, hoy en gran cantidad de hospitales practican la risoterapia como coadyuvante a la salud de los enfermos, niños y ancianos, al parecer con buenos resultados.
Pues bien, hoy es domingo, día de estar en paz, tranquilos y en familia, por lo que esta columna de hoy (sé, bien que sé) será solo como un granito de arena en el desierto, pero lleva la misión de contribuir un poco al buen humor de quien la lea.
La siguiente semana regresamos al rancho y, al verlo, el caballo corrió y, parado en dos patas, se escondió detrás de un frondoso árbol.
Mi hermano Paco era muy católico y todos los días por la tarde salía de su casa con la Biblia bajo el brazo, y Héctor “El Camarón” comentaba: “Ya se va el sobaco sagrado”.
“Ahí viene mi hermana”, dijo Héctor en otra ocasión a la gordita, “pobrecilla”. “Ay sí”, le respondió, “tú has de ser muy rico”.
“No”, responde Héctor, “pobre silla en la que te vas a sentar”.
Mi padre se reía de esos pequeños disparates entre hermanos, pero sabía imponer el orden cuando alguno se propasaba. Era él un galán de ojos de un azul intenso, de nariz aguileña, culto y maestro de ajedrez.
Y sí, creo que la risa es un remedio infalible, porque al recordar aquellos gratos momentos de mi vida, me hicieron recobrar el ánimo que había perdido porque no me saqué la lotería.
P.D.— ¡FELIZ DOMINGO!















