¡Qué lástima!
Salvadas las limites distancias que existen con el genial poeta, tal vez podríamos afirmar, que en este tiempo, el ser humano experimenta ya algo semejante a ese ¡Qué lástima!, del poeta. Pero lo hace por razones diferentes y con resultados distintos.
En uno de los poemas de su bello libro ¡Oh, este viejo y roto violín! León Felipe se describe a sí mismo como “el poeta que escribe este verso, es viejo y feo y también llora y tampoco sabe por qué llora; pero si no llorara de verdad, tampoco hay poema…”
¡QUÉ LÁSTIMA!
“…El hombre que no sabe
apreciar las cosas pequeñas,
nunca será capaz
de valorar las grandes…”
F. de la Rochefoucauld













