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Análisisdomingo, 30 de agosto de 2020

Tramoya | El trabajo como bendición

El trabajo ha existido desde tiempos remotos, cuando el hombre intercambiaba su esfuerzo diario por algunas frutas, pescado o algo para comer.

El encontrar el lado luminoso del trabajo depende exclusivamente de tu poder de aceptación, y de la aspiración que tienes por alcanzar la rosa y el laurel.

Uno de los libros más inspiradores que existen, La Biblia, menciona en Eclesiastés 3:13: “Después de todo, que un hombre coma y beba y goce del bienestar con su esfuerzo, eso es un don de Dios”.

Confiriendo un valor muy alto al trabajo, no solo como medio de sustento, sino también como fuente para trascender.

Descúbrele a tu tarea un propósito especial, siempre hallarás uno, si tú logras cambiar tu actitud, todo lo demás cambiará también.

Convierte tu mundo laboral en un mundo de felicidad; cada que sientas un día pesado, céntrate en las palabras del hombre que venció los tiempos, Jesucristo, y que dijo: “Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo” (Juan 5:17).

De manera que, si cuentas con trabajo, muéstrate favorecido, imparte gracias a los cielos, porque el valor del trabajo es como una copa de bendiciones que han sido derramadas sobre tu existencia.

Descúbrele a tu tarea un propósito especial, siempre hallarás uno, si tú logras cambiar tu actitud, todo lo demás cambiará también.

“Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo” (Juan 5:17).

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