Hilda e Inés son los huracanes más devastadores
Permanecen en la memoria de los habitantes de esta ciudad
El Sol de Tampico
Han transcurrido más de 50 años que en la zona no pega un fenómeno meteorológico, siendo el último el huracán “Inés” que tocó tierra en el Sur de Tamaulipas en el año de 1966.
Fue el día 9 del mes de octubre cuando los reportes meteorológicos señalaban que el punto de impacto de este huracán sería en la Ciudad de Matamoros, repentinamente cambió su trayectoria y se enfiló hacia el sur de la entidad, en donde causó severos estragos.
El paso del huracán por la zona destruyó alrededor de 2 mil 500 casas, dejando a miles de familias afectadas, sin embargo este fenómeno no es el más recordado en esta zona.
“Hilda” por su devastación dejó marcado en la memoria a todas aquellas personas que vivieron el ingreso de este potente huracán a la zona sur de la entidad.
El 19 de septiembre de 1955, 11 años antes de “Inés” cientos de personas vieron la furia de la naturaleza al ingreso de este fenómeno hidrometeorológico, la cual causó terribles daños a la infraestructura de la ciudad.
Su intensidad provocó inundaciones de más de 3 metros a nivel del mar, a su ingreso a tierra que ocurrió entre 2 y 3 de la mañana con vientos de más de 270 kilómetros por hora arrasando con todo lo que encontró a su paso.
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Ante esta situación la leyenda sobre una supuesta base extraterrestre localizada en Playa Miramar que ahuyenta a las depresiones tropicales toma mayor fuerza cada día más y 6 de cada 10 residentes de esta zona aseguran ser ciertas estas hipótesis.
Juan José Velázquez, residente del puerto de Tampico, dijo vivir toda la vida en esta zona y después de lo de “Hilda” ningún huracán ha tocado tierra, por lo cual sí cree la existencia de alguna base extraterrestre frente a las costas del Golfo de México.
Mismo sentir fue externado por Dalia Cruz, Raúl Cervantes, Rubén Martínez, Sebastián Pacheco y Lourdes Rodríguez, quienes señalaron que sí creen que exista alguna protección de parte de dicha base extraterrestre.
En contraste a estas opiniones está la de Prisciliano Flores Martínez, quien dijo tiene alrededr de 25 años de vivir en la zona y no cree sobre estas leyendas, señalando que el cambio de trayectoria de los fenómenos meteorológicos es algo normal.




















