Expediente Confidencial / Óscares para el narco
Los dos Óscares recibidos por la película ‘Emilia Pérez’ son para el narcotráfico, para el crimen, son una validación de sus atrocidades, de su violencia, de sus delitos. Así de fácil, así de simple.
Y la reacción mediática a esa narcocinta, sobre todo en México, refleja que la mayoría de medios y no pocos “periodistas”, o más bien, sujetos que se dicen periodistas, están encamados con el narcotráfico.
Además, hubo una descarada utilización de la comunidad LGBTQI+, para tratar de mezclar sus causas con la narrativa de perdón al crimen, queriendo igualar algo tan sensible como la aceptación de las personas trans, con darle amnistía a los narcotraficantes.
Tan es ofensiva y burda esa treta, que fue una cineasta trans, Camila Aurora González, quien, a través de una parodia en YouTube, hizo una de las señales más abiertas de rechazo a la narcopelícula.
Eso nos demuestra que fue cuantioso el embute que se metieron “periodistas” y medios sinvergüenzas para validar, defender y promover esa porquería hecha por el director francés Jacques Audiard.
Eso nos demuestra que, actualmente, en los medios mexicanos, en el “periodismo” mexicano, ya no existe el menor asomo de ética y deontología. Solamente una ambición malsana de obtener dinero de lo que sea y de quien sea.
Y por eso, no tuvieron empacho en aplaudir ese panegírico que busca lavarle la cara al narco, romantizarlo, hacerlo ver como el “bueno”, algo habitual, desde hace años, en las narconovelas de Epigmenio Ibarra, pero que ahora, visto lo visto, también hará Hollywood.
No extraña, el narco, arropado por sus socios políticos y de cuello blanco, tiene cada vez más poder económico.
Hay dos detalles que no pasan desapercibidos para entender que los “patrocinadores” de ese bodrio tenían dinero de sobra para buscarla imponer.
Uno: en México, la película despertó un gran rechazo. Las salas estaban vacías. Aún así, Cinépolis la mantuvo tres semanas en casi todas las ciudades, al menos en una sala ¿Con qué película, en circunstancias normales, hubiera pasado eso?
¿A qué película, con esas pérdidas, le hubieran seguido metiendo dinero en promoción?
¿Por qué tenían esa obsesión de que ganara el Óscar?
Hollywood demostró ayer que están más que vendidos y más que metidos con el narco, con el crimen mundial y con sus socios de cuello blanco.
Por eso, tampoco tuvieron problema en aceptar a Peso Pluma en el concierto por los incendios de Los Ángeles. No importa que cante loas a los mismos que han creado miles y miles de adictos al fentanilo en California, que han destruido miles y miles de vidas.
Por eso, Disney+ transmite el concierto de Natanael Cano, como si fuera Michael Jackson.
El narco está pagando entretenimiento ante nuestras narices para hacerle lavado de cerebro a la sociedad y que los vea como los “buenos”, acepte legalizar su negocio y perdone sus crímenes.
Si la UNAM cifra las ganancias del narco mexicano en 33 mil millones de dólares ¿Usted cree que tengan problema para patrocinar una película que cuesta 26 millones? ¿O una ceremonia que cuesta 57 millones?
¿O cómo explicamos que en una categoría donde estaba nominado Elton John con su documental, la triunfadora haya sido la horrible canción de ‘Emilia Pérez’?
Es claro que las empresas de entretenimiento estadounidenses no están teniendo problema en servir al narco para sus intereses.
Compañías, medios y “periodistas” que no señalen esa porquería, son parte del narcosistema, son cómplices de la mierda.
Son personas que están en contra de las víctimas y de la gente buena.
Nunca debemos olvidar que los criminales son eso: criminales, delincuentes, escoria, basura, cerdos. No debemos olvidar que asesinan, roban, secuestran, matan, violan a inocentes. Que no tienen piedad de esos inocentes.
Y que deben pagar por sus atrocidades y su maldad.
Y el arma que tenemos contra su dinero y su maldad es oponernos con firmeza y rechazar su maldita narcocultura.
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