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Localsábado, 21 de marzo de 2020

Generación Colosio de Lomas Taurinas

Fue el momento que me impactó como niño y nos marcó en la colonia, narra Miguel Loza Ginuez

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Juan Miguel Hernández / El Sol de Tijuana 

Tijuana.- En la infancia poco se sabe de la fragilidad de la vida. La palabra asesinato, es desconocida para la mayoría de los pequeños, pero no para los que vivían en Lomas Taurinas, aquel 23 de marzo de 1994, el día que marcó a toda una generación de los habitantes de esa colonia, ubicada en el este de Tijuana.

Miguel Loza Ginuez, por entonces estaba a punto de cumplir cuatro años. Su rutina se limitaba a jugar, ir al preescolar o estar con sus padres, que no rebasaban los 30 años de edad.

Tras registrarse el ataque al político priista, Miguel platica los momentos de incertidumbre que vivió su padre al desconocer qué pasaba con su mamá, la cual laboraba aquella tarde de 1994 en una farmacia cercana al lugar de los hechos.

“Estaba preocupado porque las calles cerraron y no podía comunicarse con mamá, había tensión con los vecinos, con todo el movimiento que estaba pasando.

Nos fuimos a la casa y me acuerdo que mi papá no podía comunicarse con mi mamá, no la encontraba, fue la tensión del susto que me transmitieron, recuerdo bien ese momento”, confesó.

Las horas posteriores al magnicidio de Colosio Murrieta, el ahora joven de 30 años, las tiene presente como un tiempo en el que su niñez estuvo pausada, pues muchas de las calles aledañas a donde fue el asesinato, permanecieron cerradas, mientras que sus progenitores estaban pendiente de las noticias, viendo las novedades del asunto.

Residente de la calle Lorenzo Garza, número 13401, los años posteriores al hecho también estuvieron marcados por la figura de Luis Donaldo Colosio, pues tanto el preescolar, como la primaria donde estudió, llevaban el nombre del nacido en Magdalena de Kino, Sonora.

Loza Ginuez, vivió en Lomas Taurinas desde su nacimiento hasta los 17 años, cuando tuvo que abandonar su casa, luego de experimentar de manera cercana muchos de los problemas que la citada colonia tenía cuando el candidato del PRI la visitó.

“LO SEGUÍ EN TELEVISIÓN”

Rigoberto Domínguez Prado, no vivía en Lomas Taurinas, pero sí a 15 minutos del lugar, en la colonia Manuel Rivera Anaya. Tenía seis años, estaba con sus padres cuando vio la noticia en la televisión, sin ningún filtro, ni nada que impidiera que un pequeño de tan corta edad, se enterara de un hecho tan aterrador.

"Fue muy impactante, porque fue un momento de varias primeras veces. Fue la primera vez que escuché de una muerte de alguien conocido. Primera vez que supe que mataban a un candidato presidencial. Así como también fue la primera ocasión que supe de algo así en Tijuana”, manifestó.

Domínguez Prado, contó que sus padres se cuestionaban por qué de la muerte de Colosio, se preguntaban el motivo que llevó a Mario Aburto a terminar con la vida del abanderado del Revolucionario Institucional.

"Sí fue un momento fuerte, pero que considero pude digerir con bastante madurez para mi corta edad. Aunque me atrevería a decir que desde entonces comprendí lo frágil que es la vida. Entendí que sin importar quién sea, cómo te llames o tengas la protección que tengas, puedes dejar de existir en un segundo. Ahora estás, ahora no estás", finalizó.

EL PRI A 26 AÑOS

El 23 de marzo de 1994 el PRI era el partido hegemónico. Llevaba 65 años en el poder, solo Baja California, Chihuahua y Guanajuato, no eran gobernados por mandatarios emanados del Revolucionario Institucional. Ese fue el PRI que conoció Colosio, del que poco queda en la actualidad, 26 años después de su fatal deceso.

El presidente del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional en Baja California, Carlos Jiménez Ruiz, admite el impacto negativo que representó para dicha institución, el asesinato de Colosio Murrieta, y todas las teorías que han existido sobre el verdadero motivo de la muerte del sonorense.

“Tantas versiones de que si el presidente de la República estuvo involucrado, Zedillo porque le convenía, hay tantas hipótesis que no podemos concluir si hubo alguna que sea verídica. Esa duda beneficia a los opositores del partido que han querido siempre dañar la imagen del partido y responsabilizarlo como la muerte de Colosio”, expresó.

En el 2000, en México existió alternancia, pasaron 12 años para que el PRI volviera a Los Pinos, pero en 2018 el partido tricolor sufrió una de las peores derrotas de toda su historia, cayendo a un lejano tercer lugar. Ni Roberto Madrazo, en 2006, registró tan baja preferencia.

Carlos Jiménez Ruiz, recuerda el discurso dado por Luis Donaldo Colosio en el Monumento a la Revolución, en el que decía que veía un México que tenía hambre y sed de justicia, realidad que a 26 años sigue existiendo en el país.

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