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Localviernes, 21 de agosto de 2020

Historia de esfuerzo, cuerpo de bomberos

Con recursos y equipos que no son suficientes para los tragahumos, mujeres y hombres arriesgan su vida cada día

Crisstian Villicaña / El Sol de Tijuana

"Ser bombero significa responsabilidad. Si te dedicas al tema de la respuesta de emergencias conlleva una gran responsabilidad porque nos convertimos básicamente en ‘resolvedores’ de problemas"(sic).

"Alguien más te confía su vida... que vas a salvarle sus bienes, que le vas a rescatar a su mascota", mencionó.

Los sentimientos encontrados también jugaban un rol importante, añadió.

"Te daba en el inicio un motivo de alegría porque ibas a un trabajo, pero tristeza que alguien perdía su patrimonio... casas, la gente llorando o la pérdida humana".

Adaptarse a las herramientas de trabajo con las que dispone el cuerpo de bomberos fue una realidad que comprendió desde un inicio, y hasta la fecha lo asimila.

"Lo único que tenemos es recurso o fuerza humana, la maquinaria si está completa bien nos va. Si nos falta algo hay que hacer el esfuerzo: ese es el sentir que nos enseñaron en 1989: con la herramienta que tengas es con lo que vas a trabajar".

"De repente sí te frustra que ya no tienes en que moverte, que el camión lo acaban de arreglar de una cosa y cayó de otra, pero finalmente es herramienta, maquinaria que no sabes cuándo te va fallar", refirió.

En ese sentido el historiador y encargado del Archivo Histórico de Tijuana, Josué Beltrán, precisó que el presupuesto de los bomberos nunca será suficiente ante las constantes necesidades que enfrentan.

Por el momento, apunta el director de Bomberos Tijuana, Néstor Alarcón, han solicitado mangueras, las puntas de las mismas (pitones) y herramientas para incendio y rescate.

"El equipamiento ha sido suficiente, no significa que nada más eso necesitamos, obviamente la dirección siempre y constantemente va necesitar nuevos equipos, estarlos renovando", subrayó.

Desde sus inicios hasta llegar al puesto que hoy en día tiene, el también encargado de turno ha experimentado con esta profesión diferentes puestos que ha realizado con compromiso, asumiendo su rol dentro del cuerpo de bomberos.

LOS INCENDIOS QUE NO SE OLVIDAN

Hay incendios que no se olvidan, que se quedaron en la memoria de los bomberos y de la población. El capitán Óscar Jesús lo sabe y narró una de sus experiencias.

"Hace 30 años que sucedió esto. Estaba trabajando en la estación que está a un costado de las compuertas de La Presa Abelardo L. Rodríguez y nos llamaron que una casa se estaba incendiando en El Florido (no había estación ahí)".

"Eran como las seis de la tarde, era verano. Llegamos a la casa, estaba con candado y se oían los gritos adentro de unos niños, eran cinco niños que eran hijos de una pareja que vendía elotes en un circo que se había puesto ahí", recuerda.

"La pareja venía desecha de ver que sus cinco hijos ahí quedaron. Eso nunca se me va a olvidar, me quedó muy grabado", enfatizó.

"Fue una tragedia muy grande que todavía algunas generaciones de tijuanenses la recuerdan porque se trataba de la celebración de una posada. Algunos dicen que fue una posada comunitaria, otros dicen que fue para niños pobres en favor de orfanatos".

"Cuando empezó el incendio la gente no pudo salir, las versiones y los testimonios indican que algunas puertas de emergencia estaban incluso encadenadas", señaló.

En el linchamiento contra Juan Soldado en 1938 por la violación y asesinato de la niña Olga Camacho Martínez hubo enfrentamientos con la policía e incluso bomberos, hechos que terminarían generando un incendio.

"La gente enardecida va y quema la comandancia de policía, una que estuvo establecida a un costado de la actual Catedral de nuestra ciudad (calle Segunda), donde está la escuela Lázaro Cárdenas", narra Beltrán.

De los hechos más recientes, recuerda la pérdida del restaurante Chiki Jai en enero del 2018, el cual consideró como la desaparición de uno de los últimos vestigios patrimoniales que quedan en la zona Centro.

"Se incendió y en su lugar están construyendo por ahí un edificio, de estos que han venido a someter al Centro bajo un proceso de gentrificación", lamentó.

Por último, agregó que hay otros incendios que permanecen en la memoria tijuanense como el del Hipódromo de Agua Caliente en la década de los sesentas, donde se pierde el Salón de Oro del Casino.

EL RECUERDO DE "LA OCHO"

El capitán de bomberos, Óscar Jesús Páez Ruíz, habló con nostalgia de la desaparecida estación de bomberos de la calle Ocho y avenida Constitución.

"Eran tres pisos, una cancha grande, cosa que ahora aquí la tenemos, pero aquella era un modelo muy bonito porque era duela, vieja, pero duela de pura madera", recuerda.

Para muchos tijuanenses, la demolición del edificio se percibió como un hecho lamentable, al ser considerado parte de la historia de la ciudad, según narra el historiador.

Por último y a manera de cierre, el capitán Óscar Jesús concluyó que pese a los riesgos, los cambios de estación y obstáculos con el equipamiento, el cuerpo de bomberos seguirá en pie.

"Cumplí mi ciclo y como todos los bomberos que ya se han ido, hay que dejar a los nuevos que vienen empujando y vienen empujando bien, muy capacitados".

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