Análisisviernes, 21 de junio de 2024
Anatomía de lo social / Alberto
Anatomía de lo social / Alberto
Jamás desesperes, aun estando en las más
sombrías aflicciones, pues de las nubes
negras cae agua limpia y fecundante.
Miguel de Unamuno

En independencia a la clasificación de los fenómenos naturales que son propios de esta temporada, huracanes, ciclones o tormentas tropicales, también suele ocurrir que los criterios para darles una definición correcta se basan de acuerdo con la zona donde se radica, por ejemplo, para quienes viven en la ciudad, en algunos casos, las lluvias solo les causan molestias e incomodidades, para otros, la buenaventura por la necesidad de agua para la tierra; desde estas perspectivas, se puede decir que es necesario considerar los beneficios que aportan estos eventos que se crean en la naturaleza.
Sin soslayar el hecho de que este tipo de fenómenos suelen ser devastadores, causando pérdidas cuantiosas, incluyendo vidas humanas y otros seres vivos, en el otro lado de lo negativo, las aportaciones que le abonan a la propia naturaleza representan grandes beneficios para las sociedades, por ejemplo, se mitiga la sequía, se limpian los ríos y arroyos, se mantienen llenas las presas, esto representa una esperanza o una oportunidad para aprovechar con conciencia el agua que recibimos; también se dice que se eliminan organismos que viven en los océanos, evitando la aparición de toxinas nocivas para la vida, dicho de otra manera, se combate la llamada marea roja.
Otros beneficios que le aportan a la tierra es en cuanto sus intensos vientos transportan semillas y esporas, generándose se mantengan verdes las selvas y las zonas tropicales; de alguna manera, aunque no son determinantes, también se combaten los incendios forestales.
Ante el inicio de la temporada, el fenómeno llamado Alberto significa la existencia o surgimiento de nuevas oportunidades, en cuan se presume la posibilidad de la aparición de lluvias que permitan el llenado de las presas existentes en el país, pues hasta el momento no hay síntomas de alarma, pues muchas de ellas se encuentran muy por debajo de los niveles necesarios, generándose preocupación por las consecuencias originadas por la falta de agua.
Desde otra perspectiva, más allá de las aportaciones hechas con la temporada de huracanes, oficialmente ya concluida a principios del mes; de igual manera se terminaron las intensas olas de calor que causaron muerte y desolación, en primera instancia, por desconocimiento de los síntomas y el descuido de las personas, por no considerar la gravedad del problema, así como por la mínima información que debieron haber considerado las autoridades de salud, de alguna manera, será importante para el futuro tomar en cuenta la obligatoriedad de alertar a la gente de los cuidados que se deben tener en este tipo de circunstancias.
Sin hacer una alegoría por lo impredecible de la naturaleza, le corresponde, no solo a las autoridades responsables de establecer las políticas necesarias para desarrollar estrategias sobre el vital líquido, su aprovechamiento y su cuidado, así como ya no permitir ni concesionar a las grandes empresas su explotación, que solo les sirve para generar ganancias multimillonarias, con el abuso indiscriminado en el consumo del agua.
Si se piensa en el futuro, lejos de las estadísticas sobre la escasez del agua, ahora le corresponde en gran medida al pueblo darle un uso racional al agua, considerando que el aumento de la población se convierte en un factor sin límites que demanda y exige lo doten de agua, sin pensar en su cuidado. Mucho se ha visto y escuchado que en las grandes ciudades la escasez es un grave problema, aunque lo más grave es su desperdicio, dicho de otra manera, no se le da valor a las cosas, en este caso al agua, hasta cuando se está a punto de perderla.
Ante lo evidente, tampoco se pueden descartar otros problemas colaterales que vienen en consecuencia del aumento en la población; al existir una amplia demanda, las fuentes que se encargan de almacenar y distribuir este preciado líquido se están agotando, en algunos casos desapareciendo, pronosticándose con ello graves problemas para la población, por lo tanto, o cuidamos el agua o la vida dejará de existir en la tierra.
Aunque parezcan exagerados o funestos los comentarios, no hay más, pronto se estará padeciendo la falta de agua potable, cada vez, particularmente en las ciudades, se dosifica la dotación hasta el punto de la nada, hay evidencia de que en muchos lugares llevan muchos meses si agua, en ocasiones por la negligencia de las autoridades que irresponsablemente desatienden sus tareas, seguramente que también habrá enfermedades que se originan por la falta de agua, o que se reciba contaminada.
Este es un futuro inminente, el agua, además de lo dicho, tiene dos vertientes, el desperdicio en el consumo cotidiano, así como la baja producción de alimentos, entonces no habrá dinero que alcance para remediar este mal: por eso, quizá, la presencia de otros huracanes permitan la oportunidad para reivindicarnos y le demos un verdadero valor a la vida.
Si se piensa en el futuro, lejos de las estadísticas sobre la escasez del agua, ahora le corresponde en gran medida al pueblo darle un uso racional al agua, considerando que el aumento de la población se convierte en un factor sin límites que demanda y exige lo doten de agua, sin pensar en su cuidado.