Anatomía de lo social / Mis tres amigos y el caos en Tlaxcala
El caos es la ley de la naturaleza;
el orden el sueño del hombre.
Henry Adams
Se nos quiere hacer tarde para la reunión -me dijo-, así es que mejor apresuremos el paso y vayamos al lugar acostumbrado. Así lo hicimos y en breve llegamos donde ya nos esperaban…
Habrá que valorarse -lo interrumpí-, porque en efecto hay empresas intermediarias que son las más favorecidas y las que, con el mínimo esfuerzo, ganan millonarias cantidades del sector…
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónA punto de finalizar el penúltimo mes del año, en muchos comercios, viviendas y algunas instituciones de gobierno ya se encuentran preparando los adornos navideños para celebrar no sólo las fiestas, sino todo aquello que traen consigo. Para unos representa un periodo de vacaciones; para quienes trabajan, las fechas en que se reciben los aguinaldos; para otros, el aumento en las ventas y las consecuentes ganancias. En fin, todo representa una algarabía desbordada; sin embargo, a pesar de todo, hay circunstancias en lo cotidiano de la rutina diaria que no se modifican, pero que alteran el orden público; entre otras cosas, el caos que se genera por la circulación de un exagerado número de vehículos que transitan por las reducidas calles de la capital…
Este era un comentario que hacía con el amigo de la mesura, el que, de igual manera, cuestionaba el “desorden” provocado por los automotores. Esto ya lo hemos platicado muchas veces -dijo-, hemos responsabilizado a las autoridades que, en muchos casos, son omisas en sus responsabilidades, aunque también me parece -prosiguió- debemos de resaltar el comportamiento, muchas veces imprudente, de las personas; en este caso, para no cambiar el sentido del asunto sobre las vialidades, ya nos ha tocado el caos que se provoca en dos puntos importantes en la circulación de los autos, uno es el de la avenida Guerrero, esquina con el bulevar Mariano Sánchez, existen semáforos que nadie respeta y que generan embotellamientos, afectando los tiempos en las actividades; otro lugar también caótico es el cruce de autos que vienen por la carretera a Ocotlán, los que salen de la parte posterior de la gasolinera que se encuentra en “La Virgen” y los que circulan por la avenida que viene de Puebla, ahí la imprudencia es mayor, sin generalizar, porque hay automovilistas que te ceden el paso; lamentablemente, como alguna vez lo mencionamos, se podría provocar un accidente como el ocurrido por ese lugar y en el que perdió la vida una persona. Después de los días subsecuentes sigue el caos, la prisa de muchos y la inexistencia de autoridades…
Es cierto -le respondí-, aunque de ese crucero te faltó mencionar a todos aquellos vehículos que salen por el Bulevar del Maestro; en fin, entre la exagerada cantidad de vehículos y la falta de una autoridad que los ordene, seguirá el caos y la irresponsabilidad de muchos…
Qué bueno que llegaron -soltó el amigo de la intolerancia-, aquí el burguesito no cesa de hablar al respecto de los bloqueos de las carreteras en muchas partes del país, así como de las declaraciones de la secretaria de Gobernación, que no reconoce la libertad de manifestación y de expresión, porque asegura que no hay motivos para ello…
Es cierto -le refutaron-, los paristas que bloquean las carreteras no tienen razón para tomar ese tipo de actitudes, en lugar de eso deberían estar dispuestos al diálogo y la concertación para llegar a los arreglos respectivos; además, me parece que hay intervención de la clase política opositora al buen gobierno…
Tenías que salir a defender tu trabajo, más que la verdad -le arrebató la palabra quien lo precedió-, tú no sabes de los reales problemas del campo, deberías de reconocer dos cosas: primero, que del sector primario se obtiene todo lo que nos alimenta, y que si ocurriera un conflicto mayor habrá carestía y carencia de todos los productos derivados del campo, dicho de otra manera, qué vamos a comer si se detiene la producción y el envío de alimentos al mercado; y dos, la violencia en contra de los transportistas es muy recurrente, cada día existe el temor de ser violentados y robados en las carretas del país, por eso, creo que las manifestaciones, acompañadas de solicitud a las demandas, tienen muchas bases sólidas para expresarse…
Muy complejo el asunto -dijo el amigo de la cordura-, hay que evaluar las realidades al respecto para no parcializar nuestros comentarios; en primera, se tiene que revisar cuáles son los costos de producción del maíz, por ejemplo, pues a pesar de los esfuerzos de los campesinos, muchas veces no les resulta de beneficio al rebasarse el costo de la producción por el precio de venta; les recuerdo que hace muchos años trabajé en la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, y este fenómeno ya existía. Sigo con el ejemplo: si el precio de un kilo de maíz cuesta cinco pesos, cuando se transforma en tortilla el precio sube hasta veintidós, hay una diferencia de diecisiete pesos, entonces ahí puede estar el punto de quiebre, quiénes son los que ganan en este proceso…
Tienes razón -respondió-, creo que si hubiera equidad en todo el proceso, todos merecerían obtener los beneficios que aporta el campo, no sólo en el maíz, sino en todos sus productos y derivados… Por otro lado, si bien es cierto que el derecho constitucional lo garantiza, sería prudente que el gobierno le otorgara autoridad y responsabilidad a quienes, también por obligación, trabajen y encuentren la manera ordenada y pacífica para darle a cada quien lo que merece y necesita, siempre y cuando todo se apegue a derecho…
Contra su costumbre, tomó la palabra el amigo de las contradicciones diciendo: Tienen razón, aquí lo importante es que todos hagamos plena conciencia de lo que ocurre y apoyemos los planes de contingencia que se establezcan para evitar que siga el caos por todas partes…
Aunque los temas parecen inagotables, sugerí que pidiéramos nuestra taza de café, olvidada momentáneamente por el interés de todo el grupo que alza la voz para que pronto se resuelva el problema por el bien de todos; con la taza de café servida, seguimos con nuestra charla…