Nada personal / Indignación nacional
Criticado por muchos, pero alabado por muchísimos más, Carlos Manzo se convirtió en la clase de político que la ciudadanía anhela ver en todas sus autoridades en el poder.
El alcalde independiente -que públicamente se arrepintió de formar parte de las filas de Morena- era de los pocos políticos en el país que se atrevió a desafiar al crimen organizado.
Y pese a sus insistentes llamados de apoyo a los gobiernos estatal y federal, muchas veces fue ignorado y tachado de “protagonista”.
Empero, eso no lo detuvo para que, a su estilo de gobernar, actuara para darle los resultados que en campaña prometió a su pueblo.
De hecho, eso lo hacía un aspirante natural para la gubernatura de Michoacán, por eso su asesinato ha generado una ola de indignación nacional no vista desde hace mucho tiempo en México.
La noticia del asesinato de Carlos Manzo, pero sobre todos los videos del orquestado crimen, corrieron como pólvora la noche del pasado sábado -irónicamente Día de Muertos-.
Aunque se pretenda normalizar la violencia, lo ocurrido en Uruapan, Michoacán, no es normal porque se trata de gente que alza la voz, que busca hacer justicia y que no se doblega ante las presiones del crimen organizado.
Lo que está pasando hoy en México duele y ya no es posible seguir así, no podemos normalizar lo inaceptable y no debemos acostumbrarnos a ello.
Los mexicanos, de cualquier entidad en la que habitemos, debemos recuperar esa capacidad de indignarnos para exigir el país no sólo el país que la clase política promete en cada elección, sino el que verdaderamente nos corresponde.
Amenazador
El secretario de Impulso Agropecuario, Rafael de la Peña, es señalado como el artífice de tales amenazas, lo que representa un punto de quiebre con el sector al que el funcionario dice respaldar.
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