Educación Jurídica e Inteligencia Artificial
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónEn el verano del 2025 se presentaron dos casos ante la Alta Corte de Justicia del Reino Unido en los que un par de abogados usaron la inteligencia artificial para preparar sus alegatos sin tomarse la molestia de verificar si la información que les aportó la IA era correcta. En el primer caso una abogada citó entre sus argumentos cinco resoluciones judiciales que nunca habían existido y sin embargo la inteligencia artificial se las había dado. En un segundo caso un fiscal hizo referencia a cuarenta y cinco artículos de la ley que tampoco existen. El fenómeno es real, la IA al responder puede “alucinar” respuestas tan absurdas como las de un estudiante derecho que se presenta a un examen oral sin haber estudiado.
La inteligencia artificial es una herramienta para organizar datos y generar información, no un reemplazo de criterios y razonamientos estratégicos. En sus procesos la IA hace minería de datos en la extensa red del internet. Cuando el lenguaje empleado es preciso y determinado, los resultados pueden ser claros. Sin embargo, cuando la búsqueda se hace sumergiéndose en el extenso lenguaje jurídico lleno de conceptos indeterminados, la búsqueda se vuelve peligrosamente salvaje. Un concepto determinado siempre será interpretado de la misma manera. Por ejemplo, un ángulo recto, siempre tendrá noventa grados. Los conceptos indeterminados del campo jurídico como “bien común”, “perspectiva de género” o “ajustes razonables”, no pueden limitarse a una única forma de algoritmo determinado. Esto puede inducir a un sistema informático preciso a vagar entre callejones lingüísticos confusos, donde sus resultados pueden presentarse como sesgos cognitivos o alucinaciones.
Si a esto agregamos la gran cantidad de sentencias que se ha acumulado en los últimos treinta años, el peligro es mayor ya que que carecen de una redacción sintética y estructura diagramática. A la fecha, en nuestro país no existe un verdadero estilo de redacción legal ni de formación jurídica estructurada. Basta con leer algunas sentencias que están llenas de vaguedades, repeticiones y obscuras inferencias aparentemente lógicas.
En algunas universidades de Alemania -comentó en una ocasión el jurista Robert Alexy- a estudiantes que egresan de la carrera de derecho se les aplica un examen en el que deben presentar en un lenguaje analítico o lógico matemático, un razonamiento estratégico jurídico. Claramente se observa que, bajo este requisito, las personas profesionales del derecho desarrollarán habilidades de expresión sintética y clara sobre de su pensamiento legal. El profesor Cass Sunstein de la universidad de Harvard agrega que el trabajo jurídico debería centrarse en la lógica de los casos específicos y no aspirar a emplear principios absolutos ni doctrinas amplias para todos los casos. A esto se llaman minimalismo judicial (”One Case At A Time”). De esta manera los asuntos legales se adecúan a las circunstancias y contexto específico de cada caso alcanzando una justicia social pertinente. Una respuesta de la IA puede considerar lo correcto para un sistema abstracto, pero no necesariamente para atender al contexto circunstancial de una situación jurídica en particular.
En este contexto tecnológico las escuelas de Derecho deberán hacer una profunda y consciente reforma a sus planes de estudios para desarrollar destrezas y habilidades cognitivas jurídicas. No sólo ejercitar la memoria sino con materias que estructuren su razonamiento legal. Con exposiciones que expliquen las fórmulas jurídicas más elementales del derecho romano y del canon jurídico de manera formal y estructurada. Pero sobre todo con la formación de hábitos y virtudes propias de la ética de las personas profesionales del Derecho. Regresando a las y los abogados que emplearon la IA sin verificar lo que ella aportó; la jueza Victoria Sharp en su sentencia señaló que presentar información falsa es exactamente igual que engañar a las autoridades judiciales y por lo tanto se comete desacato al tribunal. Con base en los códigos de ética, las y los abogados tienen el deber de no engañar al tribunal ni a otros, incluso por omisión. La primera abogada tuvo que pagar una sanción de 2000 libras esterlinas mientras que el fiscal se encuentra en investigación.
Desde el 2019 se han emitido una serie de documentos clave sobre uso responsable de la Inteligencia Artificial. Destacan entre ellos el de la Organización para la cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) titulado Recomendación del Consejo sobre Inteligencia Artificial, por otra parte, La Ley de la Inteligencia Artificial de la Unión Europea y, el Marco Legal Brasileño de Inteligencia Artificial. En todos ellos se destaca la necesidad de contar con “supervisión humana” para evitar violaciones a Derechos humanos y riesgos mayores.
El Tecnológico de Monterrey con base en esta realidad, desde su primer semestre forma a estudiantes de derecho con materias como “pensamiento matemático” y “Lógica y Pensamiento Científico”; ambas en conjunción con “Filosofía Política”. Este interesante ensamble de asignaturas modifica a la educación tradicional conformada por compartimientos estancos e inconexos entre unos saberes con otros. La enseñanza del derecho y el empleo de la IA forman parte de un binomio inseparable en nuestra era, la de la cuarta revolución industrial. La era de la Revolución Digital.