El agua es un derecho, no un privilegio
El acceso al agua aún no es una realidad para todas y todos. Hoy hay familias que abren la llave y no saben si habrá agua; mientras otras viven con suministro constante. Esa realidad brutal nos obliga a actuar ya.
Mientras hay comunidades que sobreviven con apenas 50 litros diarios por persona —muchas veces sin garantía de calidad—, en otras zonas el consumo puede alcanzar hasta 350 litros diarios por persona. Esa diferencia refleja una profunda injusticia. Y es inaceptable.
Me siento muy orgulloso de la chamba que estamos haciendo. Cuidar el agua es cuidar el futuro. Y el futuro no puede esperar.
Seguimos cumpliendo nuestro compromiso con la gente y nuestro medio ambiente, para que en el Estado de México quede claro: el agua es un derecho, no un privilegio
















