El tintero de las musas | La Democracia
Tengo en mis manos un artículo de Gerald Caiden. Se titula “La Democracia y la Corrupción”. Me vienen a la mente una serie de episodios de vida, en donde pasé por muchas cosas dolorosas y difíciles dentro de la administración pública.
¿Estaba yo equivocada o había alrededor de mí situaciones que eran ajenas e incluso inviolables? No entendía nada. Sufría y me dolía. Ahora lo entiendo.
Largos años después, encuentro que parte de ésta, está sumergida en largos episodios de corrupción y de falta de valores. Valores intrínsecos al ser humano cuando nace, como la justicia, el amor y la belleza.
No considero que en la vida moderna la democracia y la ética sean inseparables. Ambos son valores reconocidos por el hombre desde hace miles de años. Retomarlos en este tiempo me parece justo y necesario.
El que un ser humano crea en otro que lo gobierna es importante no solo para el hecho de gobernar, sino de vivir y de vivir bien. Cosa que en este momento no es fácil en ningún país de orbe.
El ser por naturaleza es corrupto. El autor dice que aunque las democracias cometen algunas veces actos de corrupción, también los regímenes autocráticos por su misma naturaleza, son corruptos.
Llega un momento en que los estados democráticos se tornan tan vulnerables que no se requiere de mucho esfuerzo para echarlos de lado. Títeres contra titánicos invasores.
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