El Tintero de las Musas | José María Coss
Y así la historia registra a Cos como el primer periodista insurgente, sacerdote él, ideólogo, político, periodista, que imprimió con tintas para teñir rebozos y usó como prensa las enpuntadoras para apretar telas.
En esta proeza, periódico en mano, habilidad de convencimiento, lucha por al lado de tres titanes: Andrés Quintana Roo, Leona Vicario e Ignacio López Rayón.
Vino de Zacatecas un día e ingresó al seminario Tridentino de Guadalajara. Allí se tituló en teología. Caminó el país, a través de ser párroco en Zacatecas, en Jalisco y en la Capital del país.
Y allí, sin intimidaciones, se unió a la insurgencia. Formó parte de la tropa que los historiadores han llamado “Los dolientes de Hidalgo”, es decir, sus vengadores.
Con ese precario equipo, el doctor Cos agregó otra fuerza más a la Revolución de Independencia: fortaleció el movimiento con el arma de las ideas escritas.
Hoy no recordamos a José María Cos por mero formulismo. Lo hacemos con el compromiso de recoger sus lecciones y defender los valores por los cuales luchó: democracia e independencia, y en el centro de los mismos: la libertad de expresión.
Pueblo, periodistas y gobierno, deben sentir un compromiso histórico con el creador de “El Ilustrador Nacional”. De manera enfática, estar convencidos que se debe de alentar y defender la libertad de expresión.
La política ante los medios de comunicación de todo gobierno debe ser muy clara: la defensa irrestricta de la expresión, apertura a los medios masivos de comunicación y compromiso para dar la información que se solicite en cualquier momento.
Un medio de comunicación libre y serio, objetivo y sin halagos, es invaluable para un gobierno. Este sabe que, con libertad de expresión, es más rica la democracia.
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