Tintero de las Musas | ‘No te cases’
Sus corazones tendrán que ser recuperados. Están tan duros y fríos como los cristales, que dejé junto a sus ventanas. Esos de brillantes filos por todos lados que son fuertes como los diamantes más fuertes. Habrá que resucitarlos. ¿Podré?
Estoy tan cerca del cielo, que puedo hablar con los Dioses. Pido protección y apoyo. Benevolencia y claridad. Ciencia y Sabiduría. Y todos los dones del espíritu. Sé que los voy a tener. Para mí, mi esposa y mis hijos. Mi libro lo dirá todo.
Entré. Llegué a la hoguera. Estaba inmensamente cansado. Encontré a la sacerdotisa, mujer que tiene todas las respuestas, y yo solo quiero una: ¿El corazón puede volverse de carne y latir de nuevo? Sí, dijo ella. Sí puede.
Ha sido un ejercicio casi infrahumano de toda una vida, pero valió la pena. Me fueron entregados de regreso unos corazones llenos de luz y de amor. Lo logré. Latían. Los puse junto al mío. Y así conté mi historia.
Cuando llegué a mi casa, solo vi una luz brillante que se metía por la ventana. Eran los corazones de vidrio que había rescatado. Qué extraño hallazgo. Encontré muchas almas paralelas, del otro lado del espejo.
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