La conectividad ya no espera
Baja California Sur ha entendido, desde hace tiempo, que la conectividad aérea es uno de los pilares de su desarrollo.
Conectarse con el mundo es importante; hacerlo bien, es indispensable.
Baja California Sur ha entendido, desde hace tiempo, que la conectividad aérea es uno de los pilares de su desarrollo.
Conectarse con el mundo es importante; hacerlo bien, es indispensable.
Que Santa Rosalía cuente con su propio aeropuerto no es solo una buena noticia; es una señal clara de hacia dónde se mueve Baja California Sur. La presidenta municipal de Mulegé, Edith Aguilar, confirmó que este mismo año la cabecera municipal tendrá conectividad aérea directa, gracias a la construcción de una pista impulsada por la empresa Aero Guerrero. Aunque no será una terminal con las dimensiones ni la capacidad operativa de los aeropuertos de La Paz o Los Cabos, las autoridades han sido enfáticas: se trata de un paso estratégico y largamente esperado.
Durante años, el municipio más grande de México ha señalado la necesidad de infraestructura que permita detonar su desarrollo turístico y económico. Mulegé no carece de atractivos; carecía de accesos. Hoy, esa brecha comienza a cerrarse. El proyecto, financiado con capital privado, contará con el respaldo del Ayuntamiento dentro de sus atribuciones, entendiendo que la conectividad no es un lujo, sino una herramienta de crecimiento.
Es importante recordar que el municipio ya cuenta con un aeropuerto nacional en la comunidad de Palo Verde, a 35 kilómetros de Santa Rosalía. Sin embargo, este no ofrece vuelos comerciales regulares, lo que ha limitado durante años la llegada directa de visitantes. La nueva pista vendrá a resolver esa desconexión y a facilitar el acceso a un destino con enorme valor cultural, histórico y natural.
Actualmente, el estado cuenta con tres aeropuertos con operación comercial relevante: Los Cabos, La Paz y Loreto, que en conjunto enlazan al destino con múltiples ciudades nacionales e internacionales. Este crecimiento en infraestructura aérea ha sido clave para consolidar al estado como uno de los destinos turísticos más dinámicos del país.
Los aeropuertos no sólo movilizan turistas; movilizan economías. Cada nueva ruta significa más empleo, mayor derrama económica, mejores oportunidades para las comunidades y un posicionamiento más sólido del destino en el mapa nacional e internacional. En ese contexto, el aeropuerto de Santa Rosalía se suma como una pieza más —modesta, pero fundamental— en el rompecabezas de la conectividad sudcaliforniana.
Y ahora, ¿qué sigue? Conforme Baja California Sur crece, se abre un abanico de oportunidades para seguir fortaleciendo su infraestructura, siempre con una visión responsable. El reto no es solo atraer más visitantes, sino hacerlo cuidando lo que hace único al estado: sus áreas naturales, su identidad y su equilibrio ambiental.