Viajar: ¿huida, consumo o transformación?
Pero detenerse únicamente en esta crítica sería injusto y, sobre todo, incompleto.
Porque el problema no es viajar, sino cómo y para qué viajamos.
Tal vez por eso, en lugares donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo —como ocurre en La Paz— el viaje cobra sentido no por lo que se consume, sino por lo que invita a observar, a escuchar y a quedarse un poco más consigo mismo.













