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Análisis17 de marzo de 2026

Las Reglas y los Reglazos / Mínimo beneficio; máxima intervención

Bajo el (falaz) lema de: “Máximo beneficio; mínima intervención” la novedosa herramienta hizo soñar a los aficionados al balompié con un arbitraje ideal, en donde las polémicas y las injusticias quedarían atrás y todo sería miel sobre hojuelas ¡Sí, Chucha!

El gran problema es que se ha hecho uso y abuso de la tecnología cuya propuesta original era revertir los errores obvios, claros y manifiestos de los silbantes; pero que, en la vida real lo han convertido en un “detector de faltas”, por mínimas que parezcan.

Este tipo de situaciones son normales en nuestro balompié; digo, Horacio Elizondo (también argentino) una leyenda del arbitraje, “ungido” como instructor en jefe de los hombres de negro en México, invitó a su paisano para “capacitar” a los jueces “mexicas”.

Lo que de plano escapa a mi entendimiento y me parece una decisión aberrante, es el hecho de que, a mediados del torneo, en plena fecha once, traigan a un individuo, aunque sea el “Pelé de la instrucción” a modificar la manera en que se viene trabajando.

Me tomo el atrevimiento de proponer que cambien el lema del VAR, de ahora en adelante que sea: “Mínimo beneficio; máxima intervención”.