Entre los detenidos se encuentra un hombre de 44 años que, según registros, ya había ingresado anteriormente al sistema penitenciario por lesiones en riña
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De acuerdo con las múltiples denuncias presentadas durante su gestión como subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez (Doctor Muerte), con la impunidad y protección del gobierno de la 4T (Cuarta Transformación), se le considera responsable de las devastadoras pérdidas de vidas que se registraron durante la pandemia y de los estragos que al día de hoy padecemos los mexicanos con el incontrolable brote de sarampión.
Que por cierto, ya suma más víctimas, por la negligencia y torpeza en la ejecución oportuna en los servicios de salud y la infame actuación del títere y exsecretario de Salud, Jorge Alcocer Varela, quien se dedicó a “servir” al presidente, afectando a los sistemas de salud de nuestro país, siendo evidencias contundentes para enjuiciar y encarcelar a los dos por la enorme tragedia y miles de muertes.
Debo recordar que solamente al corte de 2023, más de 330 mil personas habían fallecido oficialmente por la enfermedad y estimaciones de la OMS elevan la cifra por exceso de mortalidad a más de 800 mil. Además, su mitomanía reflejó que el pico máximo de contagios fue rebasado por múltiples olas de contagios.
Es decir, el manejo de “otros datos” lo ha posicionado como una figura envuelta en escándalos, acusaciones legales e incluso señalamientos por “homicidio por omisión”. Hoy, ante el embate del sarampión, nuevamente escuchamos información poco clara, manipulada y ofensiva, cuando en realidad el virus ya ha afectado a 9,187 personas. El brote de sarampión en México ha mantenido una circulación activa y de mayor intensidad en varios estados.
Entre las entidades con mayor número de casos se encuentran Colima, Jalisco, Chiapas, Sinaloa, Nayarit, Tabasco y la CDMX. En retrospectiva, se plantea que la historia podría haber sido muy distinta si se hubieran tomado medidas adecuadas y se hubiese dado prioridad a la detección masiva de contagios y a la implementación del uso generalizado de cubrebocas. La minimización de las enfermedades y la falta de implementación de estas medidas preventivas han contribuido a una propagación más acelerada y a un mayor número de víctimas. En su momento, se argumentó que la estrategia adoptada por López-Gatell y la 4T pudo haber evitado una parte significativa de las tragedias y pérdidas que se han sufrido en el país a la fecha.
En su momento, la Comisión Independiente de Investigación sobre la Pandemia de Covid-19 en México emitió un informe sobre las fallas cometidas en el manejo de la emergencia sanitaria y emitió una serie de recomendaciones para que el sistema de salud esté mejor preparado para las pandemias por venir. Según los investigadores, se debió a errores de comunicación. Según el documento, el gobierno incurrió en una “justificación pseudocientífica de decisiones políticas”. El reporte también señala que se puso en práctica una “comunicación basada en información desactualizada”, se ignoró la evidencia científica en las recomendaciones a la población y se desplegó una “gestión de la percepción, por encima de la gestión de la crisis para minimizar muertes”.
En esa lógica, el primer caso de sarampión se registró hace un año en Chihuahua y se propagó en comunidades donde, desde hace siete años, no se contó con la atención ni se brindaron los esquemas de vacunación adecuados. Es decir, nuevamente el Doctor Muerte, Hugo López-Gatell Ramírez, violó lo previsto en la Fracción I, del Artículo 49 de la Ley General de Responsabilidades Administrativas. De acuerdo con nuestro marco constitucional y legal, las personas servidoras públicas se encuentran obligadas a desempeñar sus empleos, cargos o comisiones bajo los principios de legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia —según se establece en el artículo 109, fracción III, párrafo segundo, de la Constitución. Lo que obviamente no hizo el funcionario en cuestión.
En fin, la falta de legalidad, transparencia, objetividad, profesionalismo y honradez del Doctor Muerte, cuya integridad debió observar fue suplantada por el interés superior de su jefe, dando paso a un crimen de lesa humanidad contra miles de mexicanos. Estoy cierto de que algún día la justicia los alcanzará.