Paz y Reconciliación / Sembrar Paz desde lo Cotidiano
La guerra en Irán ya tiene 1,300 muertos, 5,000 heridos y millones de desplazados y contando. Donald Trump anunció el fin de semana la “completa, destrucción y muerte” de algunas zonas en ese país.
El Papa León pidió a los líderes del mundo “abandonar los planes de muerte y renunciar a las armas”, pero la mayoría de presidentes y primeros ministros guardan un silencio cómplice. Rusia y China juegan un doble discurso.
Quienes vamos a misa los domingos o practicando algún tipo de oración y meditación pedimos “por la paz del mundo y de nuestro país”, pero vemos muy pocas señales de que sea posible y más bien estamos invadidos de noticias que hablan de destrucción y muerte.
¿Qué hacer si el futuro cercano se ve negro?
El llamado del Papa no está dirigido solo a los gobiernos, señala también a las sociedades: no puede haber desarme real sin desarmar antes el corazón del odio, el resentimiento y la indiferencia, para ser verdaderos instrumentos de reconciliación.
Frente a un panorama nacional donde la violencia se ha convertido en una constante, el llamado del Papa es un recordatorio evidente: la paz no es un deseo, es una construcción y México necesita, más que nunca, construirla.
El desarme empieza en los arsenales, sí, pero también en las comunidades, en las instituciones y en la conciencia de cada ciudadano. El reto es enorme, pero ignorarlo sería fatal.
















