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Análisismartes, 17 de marzo de 2026

Sin Protocolo / Reestructurar el poder

El presente régimen va en la ruta de los primeros 18 meses y enfrenta desafíos inesperados.

¿Le urgen reacomodos al gobierno de Claudia Sheinbaum? ¿O es necesaria una reestructuración del gabinete?

Cierto es que las cosas no son tan sencillas si de lo anterior se trata. Los estadistas suelen perfilar gobiernos sólidos y, en caso opuesto, se convierten en fallidos.

Pero además, la administración claudista se ve obligada —o presionada— a cargar esa pesada herencia obradorista incrustada en todos los ámbitos del poder. 

Proceso electoral 2017 y renovación de gubernaturas

El proceso electoral 2027, que inicia en septiembre —justo a dos años del mandato—, será la oportunidad de oro que no debe desperdiciar la mandataria.

La reestructuración del poder del Estado pasará por renovar 17 gubernaturas, que en su mayoría los mandatarios responden a López Obrador.

Para nada se descarta que Obrador y allegados busquen apoderarse de la mayor cantidad de gobiernos estatales. 

El papel que le corresponde a la presidenta es cerrar el paso a los mercenarios del poder, dirigidos y controlados desde la finca de Palenque.

De lo contrario, la presente administración continuará sujeta a los designios del expresidente, que irrumpe en el escenario político a su antojo y sin que haya consecuencias.

Influencia en la Cámara de Diputados y el gabinete de Sheinbaum

¿Por qué razón? Actualmente, el zacatecano Ricardo Monreal fue impuesto por López Obrador, como en su momento hizo en el Senado con Adán Augusto López Hernández. 

Y si no cambia el panorama, el hombre fuerte de Sheinbaum para la próxima Legislatura en San Lázaro, con seguridad será Alfonso Ramírez Cuéllar. 

A esos eventuales movimientos, la presidenta tiene la facultad única y personal de mover, nombrar y cambiar a los integrantes de su gabinete.

Hasta el momento, quien se lleva las palmas y aplausos, pero no exento de golpes bajos, es el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.

Caso contrario sucede con el canciller Juan Ramón de la Fuente, que carece de la visión diplomática que le urge a México y al gobierno de Sheinbaum para lidiar con los excesos de Donald Trump. 

Lo anterior se trata de tres escenarios que deben ser manejados en forma magistral, pues de lo contrario, Sheinbaum difícilmente podrá influir en las definiciones y su eventual control.

Así es como se perfila o debería ser la reestructuración del poder.

X: @JoelSaucedo

saucedosj@yahoo.com.mx  

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