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Metropolilunes, 8 de noviembre de 2021

Ininterrumpida labor en Central de Abasto

El reto más importante, señala, fue enfrentar el brote de la pandemia y contenerlo en menos de un mes con medidas extremas

Luis Carriles/ La Prensa

”Nos salimos un poco del guión, pero nosotros no podíamos parar las operaciones, no podíamos cerrar nunca”, admite. La CEDA tuvo cerca de 8 mil contagiados desde que se declaró la emergencia, hoy tienen a la mayoría de sus trabajadores y usuarios.

”A nosotros no nos pasó lo que al mercado de La Viga en donde el brote fue muchos más grande y agresivo en semana santa” cuenta. Las medidas de sanidad tomadas aquí fueron mucho más consistentes y la gente estuvo más consciente de la necesidad de cuidarse.

”Todos los días llevábamos gente a las pruebas, todos los días tomábamos muestras en los kioskos que fueron los primeros en usarse aquí”, la idea fue blindar la CEDA contra la Covid -19 y eso significó hacer cosas diferentes a las que se hacían en otros lugares.

”Ahora estamos en conversaciones con RTP para venderles a ellos este mismo aditivo de biodiesel”, revela.

La pequeña refinería, ubicada en la parte poniente de la CEDA, junto al taller automotriz, es el primer proyecto de su tipo en el país. Hay varios que siguen en el papel en otros estados, pero este es el primero que se concreta como parte de un programa de reciclaje.

Villegas Silva dice que hay una apuesta al futuro con programas como la CEDA a domicilio que nació para atender el encierro de la CDMX, pero se va a mantener y a crecer.

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