Los hermanos Villar Lledías
Escandaloso robo dejó al descubierto su inmensa fortuna
La Prensa
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Esta historia tiene su origen en la céntrica calle de República del Salvador, donde vivían tres acaudalados hermanos, a quienes la vejez ya había alcanzado.
En 1945 había bellas casas de estilo porfiriano.
Una mañana de octubre, se interrumpió la calma del vecindario cercano a la casa 66, casi esquina con Isabel La Católica. Los vecinos despertaron con la noticia fatal: ¡Horrendo crimen de los hermanos Villar Lledías!
En el periódico La Prensa se leía que “despiadados asaltantes penetraron violentamente en la casona de los tres ancianos indefensos.
Dieron terrible muerte a Miguel y Ángel y lesionaron a golpes a su hermana María. Encontraron los criminales un deslumbrante tesoro… pero no lo pudieron robar totalmente por su gran peso y volumen.
Miles de pesos en monedas de oro y plata y gruesos fajos de billetes fueron abandonados por los hampones en su precipitado escape.
Varios policías se apoderaron después de buena parte de la fortuna que no se llevaron los ladrones.
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Muchos curiosos intentaron entrar a esa casona… buscaban la parte del tesoro que, se rumoraba, todavía estaba allí.
El caso fue el escándalo del año y dio tremendo vuelco cuando el ministerio público envió a prisión a la hermana sobreviviente.
Se les ocurrió que como no lloraba ni se entristecía, entonces debería ser culpable. Pero la verdad era que maría no podía llorar porque la habían operado de los ojos y ya no le brotaban lágrimas.
Y es que los inquilinos llevaban la renta. Los villar envolvían el dinero en pañuelos y simplemente lo arrojaban a donde mejor cayera.
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Pero al paso del tiempo, los hermanos perdieron a sus parientes, se acabaron las fiestas en la mansión. Sus carrozas fueron estacionadas para no moverse más. Los ancianos se alejaron del mundo.
La enorme casona era demasiado grande para los tres y fueron tapiando cuartos, con sus riquezas guardadas.
En los últimos años, la única diversión de los hermanos solitarios era el programa “Alma de España” con la hispana Conchita Martínez, que se transmitía desde el teatro estudio de la XEW.
Pasaron tres meses y la banda de los temibles ladrones fue capturada.
El investigador Silvestre Fernández y sus detectives del servicio secreto obtuvieron el merito.
María Villar Lledías salió libre y temerosos abogados hicieron que la señora firmara una carta disculpando al procurador que la envió a prisión. Se había cometido una infamia contra la pobre hermana.
Se recuperó gran parte del botín. Y peritos de la secretaría de hacienda calculaban en más de 24 millones de pesos de aquella época la fortuna de María, quien murió en 1963.




























