Hacia un servicio civil de carrera para México
Gustavo de Hoyos Walther
Le debemos al genio chino incontables beneficios: El papel, la brújula, la seda, las filosofías confucianas y daoístas, entre muchos otros. Y es precisamente de las ideas de Confucio donde se deriva un arte de gobernar racional y razonable.
Con la modernidad, se empezó a tomar en cuenta conocimientos más técnicos sobre economía, administración, Derecho y otras artes liberales.
Como quiera que sea, la idea de un servicio civil de carrera no sólo apunta a la mejor administración de las cosas públicas, sino también a evitar prácticas perniciosas como el nepotismo, el influyentismo y la corrupción.
Habría que pensar bien el perfil de sus miembros, el tipo de evaluación que se les tendría que realizar, un esquema efectivo de salarios y prestaciones, sus formas de rotación de personal, su conexión con el sistema educativo, entre otras.
Sin duda se puede aprender de lo que ha hecho el Servicio Exterior Mexicano, que es el sistema meritocrático más cercano que tenemos a un servicio civil de carrera. Tenemos, sin embargo, que aprender también de otras experiencias en el mundo.
La mejor manera para llegar a acuerdos sobre la nueva fisonomía de la administración pública es mediante el gobierno de coalición, al interior del cual debe darse la negociación hacia una mejor gestión gubernamental.
Indudablemente, la puesta en marcha de un verdadero servicio civil de carrera será un elemento fundamental a discutir.


















