La Espiga / Santo Niño
Compartimos la historia de una señora mayor que se dedica a vender nopales en las calles de Mexicali. Ella se gana el sustento de una manera difícil y nos muestra que nuestra comunidad cachanilla se construye día tras día con gente esforzada.
Los nopales enteros o partidos en cuadros, listos para el cocimiento y la parrilla, se ven muy bien, limpios, tiernos.
Ya puestos a conversar buscando una sombra protectora y con la confianza de haberle comprado dos bolsas de nopales, la señora nos empieza a relatar algunos de sus pendientes, de sus preocupaciones y anhelos de vida.
Al fallecer su hija, ella se quedó al cuidado de sus nietas desde muy pequeñas, ahora ellas ya están más grandecitas. Con esta carga y obligación, le pone empeño a su actividad comercial, solo que en el momento presente debe enfrentar dos o tres adversidades:
2) La mala salud. A sus 94 años ya se le olvidan las cosas, se desorienta, le entran fríos cuando el sol está que arde.
3) Unos vecinos le quieren quitar su casita porque a decir de ellos su difunto esposo se las vendió estando en vida (son sus palabras).
La señora, acostumbrada a luchar pese a su avanzada edad, se despide con una sonrisa y nos regala una receta de nopalitos con carne, que esperemos pronto podamos degustar.


















