“Estos estímulos económicos eran pendientes de la administración pasada, se lanzaron convocatorias y nunca se entregaron, la gente ya estaba molesta”.
“Los jóvenes presentaron los requisitos, sus proyectos de vida y quienes fueron seleccionados recibían los estímulos que son variables, hubo mucha inconformidad de parte de las familias”.
Actualmente los capibaras tienen una relación más estable con sus médicos veterinarios así como con los visitantes, quienes pueden alimentarlos arrojandoles comida especial de una máquina dispensadora