Ludopatía puede llevar al suicidio
Especialista afirma que se trata de una enfermedad peligrosa, no solo de un problema de voluntad
Alejandro Domínguez
La adicción al juego es una enfermedad mucho más poderosa de lo que se piensa, no es un simple problema de voluntad como creen muchos, ya que en sus etapas más oscuras puede conducir al suicidio del individuo al perder la esperanza de recuperar todo lo que ha perdido.
Ante esto, el doctor Pasos ha intentado crear grupos de autoayuda, pero no los ha podido consolidar.
De hecho, ha perdido contacto con los integrantes del primer grupo, sabe que algunos han caído nuevamente en el juego.
Todos los pacientes que ahora atiende tienen algo en común: Su adicción se disparó a partir de que llegaron los casinos a Mexicali.
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El duelo
El grupo de autoayuda lleva seis semanas de terapia, se puede considerar como un éxito.
Lo bueno y lo malo
La paciente “A” inició la ponencia. Recordó que cada vez le pesaba levantarse de la máquina para no dejar de jugar, se la podían ganar; no comía ni iba al baño, incluso le llegaba el amanecer y se retiraba del lugar sin ningún peso en la bolsa.
Culpa, enfado, depresión, tristeza, dolor, baja autoestima, fueron los sentimientos que la invadían debido a que les había fallado a quienes más quería.
“Dios mío, ¿qué hice?, fue el cuestionamiento que se hizo una y otra vez al quedarse sin dinero.
Había veces que llegaba a las 4:00 de la mañana a su casa, abrazaba con desesperación a su pequeña hija para comerla a besos y así recuperar el tiempo perdido, pero en realidad ¿qué le podía ofrecer?, no tenía un peso en la bolsa…
Cuando llegaron los casinos a Mexicali, se escapaba del trabajo para seguir jugando, ya que iba todos los días. Ahora, todo el dinero que le pagan en su trabajo se encuentra comprometido en pagar intereses de los préstamos.
“Pasaré una vejez miserable, no lo merezco”, lamentó al destacar que ha tirado por la borda sus 40 años de trabajo.
Buscan ayuda
La paciente “D” recuerda que su adicción inició en el 2010, fecha en la que se instalaron los casinos. Ella no se pudo controlar y hasta gastó dinero que no era suyo, incluso no atiende a su hijo por estar en el juego.
Perdió el control de sí mismo, el juego ocupó un lugar preponderante en su vida a tal grado que su hijo le perdió el respeto y su esposa lo ha abandonado. Aunque jugar a la baraja le ha hecho demasiado daño, es algo que no ha podido dejar.

























