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Localmiércoles, 21 de agosto de 2019

“No soy dedito chiquito de nadie”

Afirma que no recibe órdenes de Andrés Manuel López Obrador y acusa a De Hoyos Walther de ser golpeador sistemático.

Elena Michel/ El Sol de México

“López Obrador no se mete. Le dije que si yo participaba quería independencia y que no sería el dedito chiquito de nadie. Él me conoce y muchas veces no le gusta lo que le respondo”, comenta.

Bonilla no ve una crisis política en su entidad y acusa al presidente de Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo de Hoyos, de ser “un golpeador sistemático” de Morena y orquestar una campaña de desprestigio en su contra.

En un diálogo con la Organización Editorial Mexicana (OEM), Bonilla Valdez revela que ha platicado con algunos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), quienes analizarán las acciones de inconstitucionalidad impulsadas por la oposición.

Los juzgados federales resolverán en primera instancia, además, los amparo de la Coparmex.

“Nunca se ha violado la Constitución, yo he platicado con los ministros y algunos de ellos me han dicho que no ven en qué se ha violado de la Constitución”, revela el político de Morena.

El gobernador electo asaltó los titulares de la prensa nacional a principios de julio cuando el Congreso local aprobó la ampliación de su mandato en medio de críticas por supuestos sobornos millonarios y el desaseo legislativo.

De acuerdo con un perfil del político publicado el pasado 15 de julio en los diarios de esta organización, es ingeniero industrial egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Bonilla Valdez inició acercamientos con los grupos que han tomado las casetas de las carreteras federales, donde ingresan mensualmente 24 millones de pesos.

Y le pidió ayuda al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, para iniciar un operativo. Como resultado de esta acción recibió varias amenazas: “no me van a acalambrar”, revira.

Entre sus planes está convertir a Tijuana en una sede para la promoción turística donde los estados puedan colocar sus stands y rebautizarla como Plaza Nacional, ya que tiene un cruce de 75 millones de automóviles diario.

Su proyecto, afirma, está diseñado para gobernar cinco y no dos años. Le preocupa que una minigubernatura trunque estos planes. “No soy un ambicioso”, comenta. Luego enlista su trayectoria y sus logros profesionales.

“Yo hice un programa de gobierno para cinco años, carreteras, edificios e infraestructura, hospitales. Si lo cambian, ese plan de gobierno ya no funciona. Y entonces sí hay una crisis, cuando hay proyectos sumamente necesarios y no se pueden lograr”, concluye.

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