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Tendenciasviernes, 23 de junio de 2023

Cómo surgió la receta del camote poblano

La historia comenzó en Puebla, un dulce invento en Santa Clara,

Redacción / El Sol De Puebla

Por Erika Reyes

Angelina no tuvo más remedio que acatar la orden con humildad. Pero con el antecedente de ser “inaguantable”, y no por maldad sino de inquietud física, cultural e intelectual, la niña le fue muy recomendada a la superiora de dicho convento.

Una transformación sorprendente

Su transformación fue tan evidente para todas las monjas y novicias del convento que empezaron a tenerle consideraciones, ya que la tenían sometida a los bajos quehaceres.

Camote para el jerarca

Pero Angelina insistió:

Estando a punto de cajeta, retiró el cazo de la lumbre y dejó enfriar el contenido. Una vez frío, separó pequeñas porciones y les dio forma de bollo. Después los decoró con pinturas vegetales.

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Una dulce sorpresa

En ese trajín de Angelina, estuvo presente toda la comunidad que dio fe del prodigioso invento y del exquisito sabor

de la golosina. Por decisión unánime, aprobaron que se le obsequiara al jerarca eclesiástico.

Tal como lo había anunciado la superiora, llegó el obispo al convento de Santa Rosa de Lima. Fue agasajado con las mejores viandas elaboradas en la cocina, y al terminar el festín, se le dio camote.

Desde ese día, Angelina fue considerada, distinguida y mimada en el convento de Santa Rosa de Lima, motivo por el que nunca regresó al convento de Santa Inés.

Sin vocación de monja

Como era de esperarse, Angelina tampoco se quedó en el convento de Santa Rosa de Lima porque no tenía vocación de monja contemplativa.

Estuvo ahí hasta que un buen día, se casó con un apuesto caballero, a quien le dio muchos hijos y juntos formaron un hogar feliz. Ambos tenían un pequeño obrador de dulces que vendían en un establecimiento junto al convento de Santa Clara.

El producto predilecto y más vendible del establecimiento, era el camote de su invento, que entregaban en cajitas de cartón con una etiqueta que ostentaba la leyenda: “Camotes de Santa Clara”.

Dicen que el establecimiento es uno de los primeros que hubo en la conocida Calle de los Dulces en Puebla (6 Oriente, centro) y aun hasta la fecha la receta de la indomable Angelina sigue agasajando paladares de propios y extraños.

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