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Culturajueves, 12 de agosto de 2021

“El primer viaje de Abdul”

Literatura y filosofía

José Martín Hurtado Galves / Colaborador Diario de Querétaro

El primer viaje de Abdul

Todavía no cantaba el gallo, cuando la mamá de Abdul ya estaba preparando el alimento para el viaje.

— Anda Abdul, ya levántate, se nos va a hacer tarde.

— Ya voy mamá, ya voy.

A Abdul le gustaba mucho la idea de ir a la Meca, pero estaba muy cansado, porque la noche anterior había terminado tarde sus labores.

— Ándale, te digo. Ya levántate.

— Está bien, está bien.

Esta es una característica de la religión musulmana: al rezar se establece un diálogo con Dios. Por eso es tan importante rezar, y, sobre todo, hacerlo con fe.

Todo esto lo pensaba Abdul, mientras su corazón latía muy fuerte. Él quería que todo saliera bien. Amaba a Aláh y amaba a su familia. Quería ser un buen musulmán. Por eso se esforzaba tanto en seguir de manera correcta el ritual del rezo.

Abdul volteó a ver a su madre. Ella cerró los ojos y bajó el rostro. No dijo nada, pero de sus ojos salieron algunas lágrimas. No hacían falta las palabras. El silencio era ensordecedor.

Su madre levantó la mano y mientras le decía adiós, en su corazón repetía una y otra vez: la ilaha illa llah, Muhammadum Allah: Yo atestiguo: No hay más Dios que Alah y Mahoma es su profeta.

A esa misma hora muchos niños estaban llegando a la mezquita. En sus mentes el silencio era testigo de las mismas palabras que decía la mamá de Abdul.

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