La Orestiada
Tinta para un Atabal
David Quintero
Pero la Orestiada es mucho más que una de las obras más importantes de su autor, Esquilo, que legó al mundo occidental, la concepción del teatro justo en el sentido que le damos hoy en día.
Intentos mal logrados
La controvertida crítica de arte Avelina Lésper, famosa por no tocarse el corazón para desenmascarar fraudes en el terreno del arte posmoderno, nos ofrece una lectura tan interesante como válida:
“(...) En ésta versión políticamente correcta, Agamenón, “va al trabajo”, platica con sus hijos, Electra, Orestes e Ifigenia, les pregunta “cómo estuvo su día” y cenan en familia, el sacrifico de Ifigenia no existe, en una dulcificación apta para una serie de televisión, le recetan unas pastillas y muere dormida. Patético.
La traducción
Resultado de esta imposibilidad de traducción, la teoría dramática del profesor Kitto tuvo que ser dada a conocer a generaciones y generaciones de estudiantes de teatro por Luisa Josefina Hernández, maestra emérita de la UNAM a través de su cátedra en la facultad de Filosofía y Letras y en la Escuela Nacional de Arte Teatral.
A Robert Icke y a muchos otros jóvenes creadores de teatro les vendría muy bien una hojeada a este maravilloso e importante texto de teoría del drama.





























