Tatuaje, de estigma a seña de identidad
Por mucho tiempo la modificación de la piel fue asociada a la criminalidad, degeneración o patología en las sociedades occidentales; en la actualidad ya ha penetrado en todas las capas sociales, aunque sigue siendo una práctica estigmatizada
David Álvarez / Diario de Querétaro
“A los 14 no sabes nada de la vida, no sabes cómo será, dependes de tu familia, dependes de todo para empezar con un proyecto personal, pero todo ha sido cuestión de aferrarme a lo que quiero”.
La valentía de rayarse el cuerpo
En ese sentido, señaló que hay muchas causas por las que las personas se tatúan el cuerpo completo o se realizan modificaciones corporales. Sea por pertenencia al grupo, por algún ritual, por simple adorno, “la piel es una forma de plasmar experiencias”.
“Sabemos el riesgo que implica el ser diferente en esta sociedad y estas personas son valientes, no les importan los patrones preestablecidos, el constructo social y ellos toman su piel como un lienzo”, añadió.
En tanto, el sociólogo Maximiliano Kopca Cubos, también de la UAQ, refirió que los tatuajes son símbolos que la gente plasma en su piel y es una característica humana, porque los humanos usan significados a diferencia del resto de los animales.
“Es algo personal y se respeta”
Oswel tiene 10 años como tatuador. Trabaja en La Clínica y se enfoca en el estilo realista, el cual ha perfeccionado. Su acercamiento con estas personas es moderado, aunque un colega suyo, que perforaba en este estudio, comenzó a hacerse modificaciones corporales.
“Llegué a tener un compañero que se hizo modificaciones y le hice varios tatuajes. He tatuado a varios, no son tanto como colegas, sino conocidos. Pero para mí está chido”.
Para él es un asunto extremo el que realizan estas personas, aunque respeta su decisión. “Es fuerte”, señala, principalmente por los procedimientos que se realizan para lograr su objetivo y las consecuencias en caso de salir mal son irreversibles.
“Una modificación así, donde quitas parte de tu cuerpo, es una decisión en la que no hay marcha atrás. El de los ojos, que es más bien inyección de tinta, es algo riesgoso. He sabido de varias personas que han perdido la vista. No lo haría en mí”.
Relató acerca de las exposiciones de tatuaje en las que es más frecuente ver a personas con tatuajes por todo el cuerpo o perforaciones; eventos donde se muestran suspensiones donde las personas se cuelgan introduciendo ganchos en su piel.
“En las expos hay bastante gente así. Hay personas con prácticamente el cuerpo tatuado y modificado; muchos se han quitado dedos, nariz, y ahí mismo hacen procedimientos como implantes en los genitales y cosas así”.
“Tu esencia queda, pero tu apariencia cambia”
Toby recordó su tiempo en la secundaria y lo que vivió al respecto. “Yo sabía lo que quería, pero ¿cómo lo iba a conseguir? ¡Quién sabe!, solo sabía qué es lo que quería y hacia dónde iba. En la escuela hubo pleitos por eso”.
También los pleitos con policías o personas en general. Toby cuenta los conflictos en los que estuvo implicado simplemente por cómo se veía.
“Cuando me empecé a tatuar la cara los policías me seguían; me llegaron a parar varias veces, me quitaron dinero, se inventaban cosas de que habían robado y el ladrón tenía mis características. Sufrí bastante acoso y violencia por parte de la policía”.
No solo eso, sino también con personas de la iglesia: “una viejita una vez me pegó con la sombrilla; iba pasando por la iglesia de San Francisco; me gritaban cosas, que me iba a ir al infierno, que soy el diablo”.
Por cierto, su videojuego favorito es Final Fantasy X.






























