Maestro de teatro, maestro de vida
Tinta para un Atabal
Gustavo Silva / Colaborador Diario de Querétaro
Y luego el espacio, el aprender a relacionarse con éste, entender la profunda relación de lo que somos, con el habitar el hábitat, estar ahí con todo nuestro ser para poder comunicarnos con él, con los otros y con los que nos ven.
Entonces si hay una relación tan profunda, tan íntima, tan estrecha entre el teatro y la vida, el o la interprete escénica tiene que desarrollar un profundo conocimiento de nuestra naturaleza y este conocimiento comienza por él mismo, por ella misma, por su propia alma.
Sí, definitivamente ¡un maestro de teatro cambió mi vida!




























