Descubriendo a Bruno Bert
Tinta para un Atabal
Redacción
Por Mariely Hernández Alemán
Todo esto me emociono mucho y desde Tamaulipas me lancé con singular alegría al centro del país.
Comenzó el proceso. Cada día debíamos correr 15 minutos en grupo tratando de conseguir el equilibrio de la energía y encontrar el ritmo en esa carrera. Al llegar al espacio se debían hacer 3 paradas de manos, 3 arcos y, con una pareja, 2 campañas.
Prosiguieron los días entre varas de carrizo, bastones de madera, cuerdas y cacharros de barro.
Al estar observando un par de días, me di cuenta que había cosas que sí podría realizar y comencé a intervenir más.
Primer acercamiento con un objeto: la cuerda.
La tarea fue trabajar en pareja y crear una secuencia de movimientos con la cuerda tensa todo el tiempo. Sentí el lazo, la energía del otro, la energía de la cuerda.
Tomando en cuenta diferentes conceptos acordados con anticipación, debíamos incorporar a los movimientos la asimetría, el desequilibrio, las rodillas flexionadas, los pies en punta, etc.
En esta ocasión se incluyeron tres consignas más, cada movimiento debía tener alguna de estas características: habilidad, despertar sorpresa y contener un nivel de riesgo.
Me llevo mucho por reflexionar sobre lo dialogado y mucho más por trabajar para dar continuidad a este trabajo que me abrió perspectivas desconocidas en las posibilidades, necesidades y responsabilidades en la labor del entrenamiento actoral.
Gracias Atabal Teatro por la invitación a este gran aprendizaje de vida que, sin duda, cambiará mi manera de trabajar como actriz.























