FRACTURA. La unidad que lograron en septiembre para quedarse con la Mesa Directiva y para obligar modificaciones al presupuesto ya sólo es un bonito recuerdo entre los diputados de Morena: mientras “gilbertistas” como Eric Silva van contra todo lo que no sea confrontación y rechazan la reforma judicial local aprobada, otros como Edgar Inzunza y Homero Barrera exaltan su esfuerzo político para aprobar ese documento en el Congreso.
ABORTO. Esa división ya se desbordó hacia los otros aliados de la llamada 4T, especialmente en temas polémicos como la despenalización del aborto que no apoya, por ejemplo, la diputada del Partido Verde Georgina Guzmán. Contrario a lo esperado por las izquierdas, la actual presidenta de la Mesa Directiva no puso a debate público ese tema, pese a existir una propuesta.
TRIBUS. ¡Y lo que falta! Porque ya todos traen en la mente el 22 de junio, fecha en que supuestamente la 4T elegirá a su coordinador estatal y virtual candidato a gobernador, y han roto filas para enfocarse cada quien a trabajar por su grupo y a obstaculizar a los ajenos. Somos un país y últimamente también un estado en eterna campaña.