Análisisdomingo, 25 de febrero de 2018
Campañas deformadas
Comentarios: linopereaf@yahoo.com
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La prestigiosa revista británica internacional The Economist, del 22 de febrero del presente año, acaba de publicar un artículo que hace alusión a los Russia’s Dirty Tricks (Los sucios trucos de Rusia), donde expone de manera muy detallada como esta potencia económica y militar, ha establecido todo un equipo de cibernautas financiados y apoyados por las autoridades de ese país, para infiltrar los procesos políticos de las democracias occidentales. Lo que si llega a ser verdad, será ya no sólo sorprendente sino inquietante.
Hace tres semanas, cuando estuvo por algunos países de América Latina, el secretario del Departamento de Estado de Estados Unidos de América, Rex Tillerson, al iniciar su itinerario aquí en México alertó a nuestro país de posibles intrusiones por parte de Rusia, en la vida política de México y otros países latinoamericanos, lo que ahora comienza a volverse más bien preocupante para las democracias del mundo occidental, en caso de ser ciertas las imputaciones que se le hacen a ese país de Asia. El funcionario también nos alertó de una relación económica con China, que puede resultar excesiva.
La revista en comento habla de la sutileza de cómo se utilizan las redes sociales y los medios digitales en las campañas electorales, no para pronunciarse por un candidato, sino para crearle escenarios distorsionados a los electores de forma indirecta, por ejemplo, atacando la integridad de los opositores a la ideología no tan sólo de izquierda, sino también creando división con las que favorecerían al ideario ruso, aunque para ello tengan que apoyar a las fuerzas conservadoras del país escogido, porque lo importante es crear la impresión de que los buenos son malos y los malos son buenos, como es el caso de las elecciones con Donald Trump y Hilary Clinton, donde a esta última se le generó una imagen muy negativa, en los medios electrónicos, a través de Wikileaks.
El fiscal especial independiente del Departamento de Justicia del vecino país del norte, Robert Mueller, encargado de investigar la presunta injerencia rusa en las elecciones presidenciales pasadas en ese país, ha presentado nuevas acusaciones contra altos funcionarios, entre las que destacan las del exjefe de campaña de D.J. Trump, en el proceso electoral mencionado. Además Mueller ya había acusado formalmente a 13 ciudadanos y a tres empresas rusas por interferir en las elecciones y los procesos políticos estadounidenses.
Según la revista Proceso de la pasada semana “… El fiscal independiente añadió que en el expediente se expone cómo las empresas acusadas operaron desde Rusia en colaboración con los 13 acusados para alterar los resultados de las elecciones a favor del candidato presidencial republicano (Trump) con tecnología cibernética…”.
Lo importante a destacar es el énfasis que hace también la revista The Economist, respecto al ataque a las instituciones democráticas del mundo, donde Europa se dice ha experimentado ya estas embestidas de los hackers extranjeros, como en el caso de las elecciones de Francia y en la votación de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el famoso Brexit.
Aquí en México ha tenido que ser el Departamento de Estado de Estados Unidos de América quien nos ha venido a alertar que una potencia exterior nos está a punto de subvertir el orden institucional de nuestro próximo proceso electoral, donde la política de la postverdad estará en su apogeo. Si todo esto resulta cierto, que Dios agarre confesado a nuestro país y al resto del mundo.