Análisisdomingo, 11 de marzo de 2018
Guerra de precios (Trade War-II)
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Mientras en nuestro país se llevaba a cabo la 81 Convención Bancaria, el mundo seguía su marcha sin detenerse, con algunos eventos que nos permiten reflexionar y darnos alientos de que parafraseando al Hamlet de Shakespeare, no todo puede estar “podrido en Dinamarca”. En primer lugar, la noticia de que por lo pronto no se nos aplicarán aranceles a nuestras exportaciones y las canadienses al acero y al aluminio, quién sabe más tarde, por parte de los Estados Unidos de América, por lo pronto siguen exentas y las guerras de precios no convienen a nadie; en segundo lugar, que se reunirán en fecha próxima, los jefes de estado de este último país, John Donald Trump y el de Corea del Norte, Kim Jon-un, es una noticia que llena de satisfacción a todos los países del mundo.
Para nuestro país, lo más relevante en términos económicos en este momento es que se renegocie el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA por sus siglas en inglés), bajo condiciones de equidad para los tres países signatarios del mismo, México, Estados Unidos y Canadá, ya que actuando con cautela, firmeza y buena voluntad, todo apunta en estos momentos, a que se puede llegar a un acuerdo satisfactorio para las partes involucradas. Si esto llegara a suceder, sería un triunfo indiscutible para la presente administración, ya que continuará asegurando los empleos y bienestar de millones de mexicanos; también asegura que la principal potencia del hemisferio norte sea Norteamérica indiscutiblemente. De todas formas, con o sin TLCAN, México, Canadá y Estados Unidos no perderán su plataforma de comercio internacional, que ya es sumamente importante a nivel mundial.
Otro aspecto que estará interaccionando con el panorama económico futuro, sin duda tiene que ver con las elecciones para presidente de la República en México, de diputados, senadores y funcionarios municipales. También Estados Unidos estarán en proceso electoral intermedio. En este sentido, para nuestro país, llama la atención que la Convención Bancaria de este año le haya adjudicado tanta importancia al tema del lavado de dinero, destacando la labor del Grupo de Acción Financiera Internacional sobre el Blanqueo de Capitales (GAFI 2012-2020), por aquello de que demasiado énfasis en estos momentos pudiera tener un trasfondo electoral, más que técnico. De todas formas, del cúmulo de temas tratados, el financiamiento del desarrollo de México es de lo más importante, donde la buena noticia puede ser que no se recurrirá al endeudamiento para financiar el presupuesto de este año y que se esperan avances importantes con el sector petrolero: Si observamos lo que pasaba hace 30 años, cada fin de sexenio, la verdad es que hemos avanzado mucho en este sentido.
Resumiendo, elecciones y TLCAN con desenvolvimientos sin altibajos, más la lucha contra la corrupción, mantener bajo control los endeudamientos públicos de los tres niveles de gobierno, no garantizan un aterrizaje de fin de sexenio sin traumas financieros, es entre muchas cosas, lo que los mexicanos necesitamos para seguir por la ruta del crecimiento y del desarrollo económico.