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Jóvenes crearon desde una película plástica comestible, hasta fibras naturales capaces de absorber hidrocarburos, reflejando el crecimiento de las invenciones en la entidad
Entre las asistentes a la feria estuvo Ángela Olazarán, quien en octubre de 2024, recibió el Global Student Prize que la acreditó como la mejor estudiante del mundo.
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¿Por qué hoy la escuela primaria capta menos alumnos, proporcionalmente hablando, de los que captaba antes? Si el problema no pasa por la cantidad de escuelas y docentes (que se ha mantenido prácticamente estable), ¿qué problemas sociales no son atendidos y están alejando a los niños de las escuelas? ¿Qué estrategias gubernamentales podrían incentivar no sólo la conservación de la matrícula (que no se queden los que ya están), sino su aumento proporcional (que lleguen los que están fuera)? ¿Cómo hacer valer la obligatoriedad de la asistencia escolar establecida en la Constitución? ¿Qué hacen al respecto las instancias que deberían garantizar los derechos de la niñez?, pregunta Rogelio Javier Alonso Ruiz en Educación Futura.
Algunas investigaciones señalan diversos factores que inciden en la deserción escolar: por ejemplo, aquellos relacionados con problemas económicos; los factores familiares e individuales: otros relacionados con los procesos educativos. Los factores analizados (escolar, económico), todos son relevantes; el no cumplir con trabajos, la inasistencia, las escasas horas dedicadas al estudio y tareas, y en relación con ello la necesidad de los alumnos de trabajar para apoyar a sus padres con los gastos, se constituyen en factores propicios de la deserción. “Este factor se refiere al momento en que la familia del estudiante no posee los recursos para financiar los gastos propios de la educación: uniformes, útiles escolares, transporte, lonchera”. La situación familiar y el clima organizacional no resultaron como factores relevantes para los estudiantes.
Diarioimagen.net expone que la matrícula de las escuelas públicas del nivel básico, en los últimos tres años, se redujo en más de medio millón de alumnos, mientras que los planteles privados registraron un alza en los estudiantes inscritos para ese mismo nivel, en los últimos tres años, de acuerdo con datos oficiales. Pese a que el Gobierno de México justifica esta baja con que cada vez hay menos niñas, niños y adolescentes en edad escolar, a la par de esta caída han aumentado factores (además de los señalados) como el trabajo infantil y recortes al presupuesto educativo. “Apenas el pasado 3 de enero, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que la baja en la matrícula en escuelas primarias públicas se debe a un menor número de niños entre 6 y 12 años. Pero mientras la población estudiantil de escuelas públicas de nivel básico –preescolar, primaria y secundaria– se redujo en 528 mil 930 alumnos entre los ciclos 2021-2022 y 2023-2024, la de planteles privados creció en 287 mil 825 estudiantes. Por lo que no se puede asociar esta baja sólo a que, durante la última década, la población infantil ha disminuido”.
Para Marco Fernández, investigador asociado de la organización México Evalúa, esta disminución no se debe sólo a la reducción de la población en edad escolar, como sostiene la presidenta Sheinbaum. “No necesariamente el hecho de que se aumente la matrícula de las privadas quiere decir que sean mejores que las públicas. Pero sí hay algo que están detectando las familias que están privilegiando el mandar a sus hijos, cuando pueden, a las privadas y no a las públicas”, dijo el también profesor-investigador de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey.
La mandataria tiene razón, comenta Alonso Ruiz al aludir a la desaceleración demográfica para explicar la menor cantidad de alumnos en las escuelas, aunque el argumento es insuficiente. De acuerdo con las proyecciones demográficas del Consejo Nacional de Población, la población de 6 a 11 años alcanzó su máximo histórico hace más de 20 años, en el lejano 2002. Desde entonces, la cantidad de niños de esas edades ha ido contrayéndose hasta la fecha. Es de esperarse entonces una menor cantidad de estudiantes en las escuelas. Sin embargo, la disminución de la población no explica totalmente el adelgazamiento de la matrícula de las escuelas primarias: la intensidad del decrecimiento de la matrícula supera por mucho a la de la contracción de la población infantil del rango de edad mencionado: mientras de 2017 a 2023 la población de 6 a 11 años ha caído 1.6%, el desplome de la matrícula de las escuelas primarias ha sido de 6.1%.
“Hay un fenómeno de transición demográfica que estamos viviendo y está cayendo la población infantil, pero no es el único efecto. Hay una porción de niños que no están inscritos en la escuela y esa es la que nos debe de importar”, comentó Alejandra Macías Sánchez, directora ejecutiva del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP). A ello se suma que entre 2019 y 2022 se dio un aumento en la tasa de trabajo infantil, que creció de 11.4 a 13.1%, registró la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil 2022 del INEGI. Según dicho estudio, 3 de cada 10 infantes ocupados no acudieron a la escuela. Entre las principales razones por las que esta población no acudió o interrumpió la escuela se encuentran: la falta de interés, aptitud o requisitos para entrar a la escuela con 47.8%, por el trabajo a cambio de un pago o ayudando en las tierras o negocio familiar, 17.8%; por la falta de recursos económicos, 10.1%, y por la distancia a la escuela o la inseguridad, 6.2%.
“El presupuesto para la educación también se ha reducido en los últimos años, lo que especialistas vinculan al mal estado de los planteles educativos y a una baja calidad en la enseñanza. Para 2025 se estableció un gasto educativo de 1 billón 142 mil 491 millones de pesos, una cantidad 1.2% menor en términos reales a la asignada en 2024. Esta suma representa apenas el 3.2% del Producto Interno Bruto, de acuerdo con un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP). Esto además está muy por debajo de lo que marca la Ley General de Educación, que en su artículo 119 establece que el financiamiento a la educación pública para garantizar su gratuidad no podrá ser menor del 8% del Producto Interno Bruto”.
La raíz del problema quizá no esté en la escuela primaria, o secundaria sino en la preescolar, vuelve a cuestionar Rogelio Javier Alonso Ruiz. La tasa neta de escolarización de niños de 3, 4 y 5 años pasó de 73.6% a 67.3% del ciclo 2017 a 2024. La inercia negativa de alumnos fuera de las aulas inicia entonces desde edades más tempranas y se reproduce más adelante. Si bien es extraño que la disminución de la escolarización en el periodo referido sea menor en primaria que en preescolar, debe tenerse en cuenta que, no obstante, la obligatoriedad constitucional de este último nivel educativo, existen vías para que los alumnos accedan a la primaria aún sin haber cursado el nivel previo. No sucede lo mismo después de la primaria: ¿estamos ante una eventual bola de nieve?