Formación inicial para la educación básica
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónProcesos de formación, coordinado por la Dra. Patricia Ducoing Watty, de la Universidad Nacional Autónoma de México, y la Dra. María Bertha Fortoul Ollivier, de la Universidad La Salle, se divide en dos volúmenes. En esta obra se incorporan temas referentes a la nueva formación docente, los procesos, tendencias y políticas de formación, la formación y el ejercicio profesional, así como los procesos sociohistóricos e institucionales de las Universidades, la formación inicial para la educación básica, la tutoría en el acontecer de la educación y la formación de niños, niñas y adultos. (Procesos de formación. Análisis de una década (2012-2021). Estados del conocimiento 8 (vol. 1) IISUE.
Un estado del conocimiento contribuye a la difusión y divulgación de los avances de un área temática y proporciona una síntesis accesible y comprensible de la investigación realizada en un periodo. Esto facilita el intercambio de información entre investigadores, docentes, estudiantes de posgrado y hacedores de política, al tiempo que promueve la colaboración transversal e histórica entre los actores educativos y evita la duplicación de esfuerzos. A lo largo de tres décadas, el Consejo Mexicano de Investigación Educativa ha realizado el análisis de 40 años de investigación educativa en México. Esto es importante, pues permite tener una visión evolutiva y panorámica de la situación actual del co nocimiento del área que su membresía procura.
En la colección de los Estados del Conocimiento 2012-2021sobresale “Formación inicial para la educación básica”, un análisis sobre la formación docente, investigado por María Bertha Fortoul Ollivier (coord.), Alejandra Avalos-Rogel, Óscar Fernando López Meraz y Rosalba Santos Martínez, cuyo estudio se fue construyendo en el consenso de diversas comunidades epistémicas: de los proyectos políticos que determinan agendas y marcos institucionales desde los cuales se define el tipo de ciudadano que se espera formar en las instituciones educativas, de acuerdo con un proyecto de nación; de las organizaciones que ofrecen un servicio de certificación profesional denominado formación inicial, que en algunos casos permite el ingreso a instituciones gubernamentales para el ejercicio de profesiones relacionadas con el ámbito educativo; de los individuos que ven en la formación inicial institucionalizada un medio de movilidad social y cultural, y sobre todo, de las comunidades académicas cuyas líneas de investigación convergen en este objeto.
Sin duda, la comprensión de este concepto tiene un contenido en cuyos límites están los diversos constructos de formación de prácticas y saberes escolares, de los conocimientos pedagógicos y de otros dominios del campo de la educación, como los de las didácticas específicas, e incluso de conocimientos de otras disciplinas de otras áreas, y de procesos institucionales de la formación, como lo conceptualiza Beatrice Ávalos.
Los autores de este estado del conocimiento reconocen que, si bien se hizo una búsqueda meticulosa en bases de datos, en repositorios institucionales y por medio de contactos personales, la información recabada no da cuenta de toda la producción académica nacional al respecto, y consideran que uno de los aportes centrales de este ejercicio es proporcionar una mirada analítica en torno al objeto de estudio de la formación inicial para el ejercicio docente. Se hizo un ejercicio exploratorio a partir del cual se recuperó un corpus que fue posteriormente delimitado, en virtud de que se retomaron sólo los trabajos que tuvieran rigor teórico, metodológico y que contribuyeran al campo (Bourdieu, 2002).
La formación inicial docente en México ha sido un tema importante en la agenda educativa nacional desde hace varias décadas. Las transformaciones demográficas han impactado en el aumento en la demanda de nuevos espacios educativos y, sobre todo, en la necesidad de docentes para cubrirlos. En este contexto es importante conocer a las instituciones formadoras de profesores, en una nación diversa y compleja como la nuestra. Primero es necesario hacer una distinción de los docentes que atienden la educación básica y obligatoria de otros actores que tienen funciones similares como los instructores comunitarios, hoy conocidos como Líderes para la Educación Comunitaria, quienes se ocupan de la atención de los estudiantes de los cursos comunitarios del Consejo Nacional de Fomento Educativo, atendiendo los niveles de preescolar, primaria y secundaria, en lugares o comunidades con altos niveles de marginación. En cuanto a las instituciones formadoras se puede decir que además de las Escuelas Normales, hoy la Universidad Pedagógica Nacional y las universidades públicas y privadas también dedican esfuerzos importantes a la formación de cuadros docentes.
En los estudios realizados por Fortoul Olivier, Avalos Rogel, López Meraz y Santos Martínez se percataron que a pesar de las diversas iniciativas del gobierno federal e instituciones privadas nacionales e internacionales para atender mejor a la formación inicial de los futuros docentes, aún queda un largo camino por recorrer. Entre las temáticas a ser investigadas a lo largo del estado del conocimiento se enumeran algunas: Impulsar las investigaciones sobre la formación inicial llevada a cabo en las instituciones de educación superior diferentes a las escuelas normales pues el conocimiento sobre sus procesos facilitará la comprensión de las prácticas, los discursos, los símbolos, entre otros temas, que intervienen en cada institución y responden a características sociohistóricas y político económicas.
También facilitar procesos para conceptualizar la formación inicial y las categorías relacionadas con ella, así como conectarla con los procesos metodológicos, epistemológicos y empíricos necesarios en toda investigación. Precisar y observar que la práctica docente, tanto la del profesorado como la de los estudiantes, se inserta en un contexto más grande, donde las políticas internacionales y los análisis académicos tienen mucha relevancia para pensar los procesos locales. Promover temáticas poco abordadas, a saber: formación inicial y ciudadanía, inclusión, equidad, medio ambiente, multigrado, interculturalidad, convivencia y violencia escolar y extraescolar, género y nuevas masculinidades, relaciones interpersonales en las aulas, educación socioemocional, mirada desde la formación inicial a la educación básica, la niñez y la juventud, seguimiento a egresados de las escuelas normales y sus primeros años como profesores noveles.
Las características socioeconómicas y socioemocionales de los alumnos inscritos en la formación inicial es un tema poco estudiado que requiere atención, pues con esa información se podrían construir estrategias integrales y transversales para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje. Asimismo, existe un vacío importante sobre cuál es la participación en el proceso de formación inicial de los profesores titulares o tutores en las escuelas de práctica que, sin duda, resulta necesaria para el aprendizaje en condiciones reales. Los estudios sobre la relación currículum-formación inicial aún son incipientes. Este es uno de los ejemplos de la ausencia de investigaciones en el nivel medio. El impacto de la tecnología en la formación inicial es un tema emergente sobre todo por la pandemia, pero dada la cercanía y el impacto de esta coyuntura, hubo pocos avances, por ejemplo, en el tema de la formación inicial no presencial y a distancia.
Concluyen los autores: Sin duda, es necesario seguir visibilizando y profundizando lo acontecido en las escuelas normales, pero no menos importante resulta conocer cómo se profesionalizan otros docentes y otros “formadores de formadores”. El campo de la formación inicial no podría entrar en la dimensión de consolidado. La afirmación se sustenta con base en los siguientes criterios: una insuficiente conceptualización del campo, de categorías y subcategorías; la producción académica aún se manifiesta, en términos generales, débil en cuanto a elementos epistemológicos, teóricos y metodológicos; el abordaje de los investigadores presenta diferentes dificultades, ya sea por procesos de maduración de los académicos noveles o porque los consolidados hacen uso de marcos teóricos construidos a propósito muchas veces; además, se requiere socializar mejor el conocimiento con todos los actores de los procesos de formación inicial. Los autores invitan a la reflexión conjunta para construir mejores procesos de investigación que permitan avanzar en la consolidación del campo y fortalecer los diferentes procesos de formación inicial docente.