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Análisisdomingo, 16 de abril de 2017

Historia de la redención

El término redención, del latín redemtio-redemptionis, significa acción y efecto de redimir, por antonomasia, redención que Jesucristo hizo del género humano por medio de su pasión y muerte.

Una de las acepciones del vocablo redimir, del latín redimere, es librar de una obligación o extinguirla y poner término a algún vejamen, dolor, penuria u otra adversidad o molestia.

Para su santidad, el Papa Juan Pablo II (1920-2005), redención y pecado son términos correlativos en la historia de la salvación, pues el misterio de la redención está en su misma raíz, unido con la realidad del pecado del hombre.

El relato del Génesis continúa: “Vio, pues, la mujer que el fruto era bueno para comerse, hermoso a la vista y deseable para alcanzar por él la sabiduría, y tomó del fruto y comió, y dio también de él a su marido, que también con ella comió” (Gen 3:6).

Y ahí comenzó, en ese sentido simbólico, originario, la tragedia del hombre, que cayó de la gracia divina y vivió desde entonces en el llamado pecado original, hasta la redención realizada por Jesucristo.

De acuerdo con su santidad, Juan Pablo II, el árbol de la ciencia del bien y del mal evoca simbólicamente el límite insuperable que el hombre, en cuanto criatura, debe reconocer y respetar.

En la cosmovisión católica se trata, en esencia, de respetar un orden moral que regula el uso de la libertad.

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