Juzgar realmente las cosas
La causa por la cual no se juzga rectamente surge cuando apenas se presentan las cosas, el odio o el amor arrastran el juicio. Estas pasiones pervierten la razón y la entorpecen, lo cual da lugar a juicios apresurados y, a veces, sin fundamento.
Debe buscarse siempre lo justo y lo bueno, tomando en cuenta las siguientes reglas:
La regla de oro: todo lo que se desea de los demás, practicarlo también con ellos. Nunca se permite hacer un mal para obtener un bien.
Actuar siempre con respeto, evitando causar tropiezo a otros.
Prepararse, estudiar de manera constante y formar la conciencia.
¡Juicios rectos, vida plena!












