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Análisisjueves, 27 de septiembre de 2018

La carcajada de Javier

Al igual que cuando lo detuvieron en Guatemala y luego lo deportaron a México para encerrarlo en el Reclusorio Norte, Javier Duarte es el tema del día y sin duda lo será de la semana.

Tras la sentencia he escuchado ácidos comentarios y amargas filípicas de personas que se sienten engañadas y burladas por la actitud del juez. Pero en descargo del magistrado es necesario señalar que actuó conforme a derecho.

Sí, así es.

La PGR no acusó a Duarte de robo (y vaya que robó), cohecho (y vaya que sobornó), abuso de autoridad (y vaya que se extralimitó) o corrupción (y vaya que se corrompió).

A Javier lo acusaron de dos delitos pinchurrientos y ahí están las consecuencias.

Por eso insisto, la culpa no fue del juez sino de quienes integraron las carpetas de investigación. Ya desde ahí las cosas pintaron muy mal para más de ocho millones de veracruzanos que clamaban justicia.

Duarte no se pudrirá en prisión como lo desea la inmensa mayoría de los veracruzanos, de hecho, no saldrá anciano del reclusorio. En la actualidad tiene 45 años y saldrá a los 49 como máximo. Es decir, en plenitud de su madurez.

¿Que su condena es una burla para el país? Sí. ¿Que es una injusticia para miles de veracruzanos que fueron saqueados, empobrecidos, secuestrados y asesinados? También. Pero el juez de la causa no tiene la culpa de la ineptitud de los fiscales.

¿Qué sigue?

Como digo líneas arriba, cuando Javier Duarte salga de prisión (a fines del 2021 o a mediados del 2022), le esperan un par de acusaciones en la Fiscalía General de Veracruz, más endebles que un raquítico y que le permitirán defenderse en libertad.

Después de eso tiempo le sobrará para todo.

Eso puede usted apostarlo, respetado lector.

bernardogup@hotmail.com

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