diariodexalapa
Análisisviernes, 7 de noviembre de 2025

La opinión no pedida

Carlos Manzo está muerto. Fue asesinado. Murió un ser humano, padre, esposo, hijo, nieto, hermano y tío. Murió un alcalde, un político y un líder. Murió un futuro gobernador y, en un contexto determinado, un futuro presidente.

Murió con valentía, por asumir riesgos y romper con lo tradicional. Hablaba clarito y directo, nada que ver con el discurso típico y hueco de eufemismos y superficialidades. Ese tono con acciones justicieras directas le acarrearon enorme simpatía popular.

Recadito: la honestidad de un gobierno se mide en su aparato de transporte y tránsito.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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