El nutriólogo José Luis Ferijoó Herrera alerta sobre los riesgos del ayuno intermitente, que puede causar gastritis, colitis y úlceras en ciertos pacientes, y recomienda acudir siempre con un especialista para recibir tratamientos personalizados
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Cayendo en mis sueños, girando en los rehiletes de algunas ideas retorcidas y vueltas a torcer, trato de enderezar mi mente en subrepticios rayos de luna que iluminan mis anhelos por verte, por tenerte entre mis brazos, extendiendo mis manos abiertas para tomarte en el silencio de mi cama inundada de vacíos, esperanzas, andanzas, en los cuentos de las aventuras de mis vagancias por vidas perdidas, u otras que mal pagaron y hasta se negaron a vivir sus andanadas de amor y sendas oportunidades.
No hay nada más lamentable que el talento desperdiciado, no hay nada que se compare a la vida como la fuerte ilusión de seguir viviendo; he estudiado la doctrina budista y creo con firmeza en la reencarnación de ciertas almas, soy un alma vieja, así me considero, creo que mí última vida concluyó en 1945 en algún lugar de Europa.
Guardo en mis recuerdos ciertos lugares a los cuales nunca he ido en mi presente existencia, respeto y creo sobremanera en el poder de lo oculto, el llamado ocultismo lo tratan de relacionar con cosas negativas y oscuras, pero el mayor misterio de toda vida actual es de dónde provenimos, para dónde es que vamos, qué finalidad tiene el vivir para dejar en algún momento de existir, y es aquí donde la religión, la filosofía, psicología, ciencias médicas, espiritualidad, cosmogonías o todo lo relativo a los orígenes del mundo, el universo, la vastedad del cosmos y muchos otros aspectos se juntan en una amalgama de ideas, y bien se ha dicho que de “musico, poeta y loco todos tenemos un poco”.
La gente que ha partido de esta vida nos ha enseñado el valor de esta, las leyes de la bienaventuranza, del buen, regular, o mal recuerdo, el hecho consiste en no ser tan rigurosos con nosotros mismos al exigirnos perfección en un mundo imperfecto, impecabilidad en un entorno con manchas y claro oscuros, en ser unos verdaderos héroes del estoicismo y la naturaleza de nuestros atributos.
La naturaleza no se equivoca, seamos naturales y auténticos en nuestras vidas, dejamos recuerdos a cada instante, se dice que cada detalle de nuestra vida humana se esta grabando en una dimensión espiritual y magnética, de la cual nada ni nadie puede escapar a tal hecho. “Todo aquello que desatares en la tierra, será desatado en el cielo, y todo aquello que atares o desatares en los cielos, se reflejará en esta vida perceptible”. Es tanto como hablar de la ley de la causa y efectos, a toda acción una reacción y a toda reacción un necesario resultado.
No olvidamos a nuestros padres, hermanos, amigos, familiares, conocidos, pero tampoco ciertas circunstancias que nos dieron dicha y felicidad, o quizá todo lo contrario, la mente humana tiene la tendencia a no olvidar ni perdonar lo negativo, especialmente lo que ha resultado muy lesivo en nuestra vida; sin embargo, he visto ejemplos enormes de perdón y olvido, y es por el bienestar de uno mismo en si mismo, como un acto liberador ante la disonancia de nuestra imperfección humana y lo disímbolo.