¿Qué tiene Veracruz?
Esa es una pregunta que podríamos responder desde diversas perspectivas, pues es más que evidente que políticamente representa algo importante, pues muchos de los precandidatos han iniciado sus recorridos por el país en tierras veracruzanas.
No sólo aquellos que abanderan a un partido, sino también independientes que buscan obtener el registro, como Marichuy, la representante de los pueblos indígenas, propuesta por simpatizantes del Ejército Zapatista que se levantó hace varios años en Chiapas.
Este fin de semana a Veracruz llegaron Ricardo Anaya, por el PAN, José Antonio Meade por el PRI y Andrés Manuel López Obrador por Morena y estuvieron en diferentes municipios, siempre pendientes unos de los otros, aunque no lo quieran reconocer.
El primero en llegar para estos días a Veracruz fue Andrés Manuel López Obrador, que visitó la zona centro y continuó el sábado y domingo por recorridos que se prolongarán por una semana.
Ahí en sus recorridos se reunió con gente no sabemos si sólo de su partido, porque más que precampaña parecía que estaba haciendo campaña y ésta iba en el sentido de prometer mejoras para el campo y combate a la corrupción.
Después, Ricardo Anaya estuvo presente en Xalapa ayer, junto con el precandidato del PAN a la gubernatura de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Márquez.
En el encuentro Anaya también tomó la bandera del combate a la corrupción, el ataque a las empresas que son utilizadas por la clase política para defraudar a la población y quedarse con recursos.
Además de eso, aprovecharon para atacarse unos a otros, mostrando nuevamente que las campañas lejos de ser espacios de propuesta, se volverán en espectáculos mediáticos de ataques y guerras de lodo, cuyos proyectiles volarán de una trinchera a otra.
Es muy bueno que los precandidatos visiten Veracruz, eso permite a las bases de sus respectivos partidos acercarse a sus aspirantes y verlos, escucharlos y ¿por qué no? Hasta tomar conciencia de lo que dicen.
Lo que es lamentable es que a Veracruz nuevamente se le vea como un botín político. Somos la entidad con el cuarto padrón electoral más grande del país, si después de la Ciudad de México, el Estado de México y Jalisco.